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martes, 16 de enero de 2024

Madre 2004 Zhao Bo


Madre 2004

Zhao Bo 2004

óleo sobre lienzo 100 x 120 cm Chivese Contemporany Gallery, Londres

994 #1001pinturas 

Zhao Bo pertenece a un grupo de jóvenes artistas chinos, nacidos en su mayoría durante la revolución cultural o después de ella cuyo arte se centra en el lugar que ocupa China en el globalizado siglo XXI, sobre todo en lo que respecta a su influencia occidental En la obra de Zhao (1974), grupos de ciudadanos chinos y de iconografias de la cultura pop occidental se entremezclan con dinamismo en medio de los densos espacios de la ciudad contemporánea Hay un rasgo autobiográfico en estos paisajes: Zhao creció en Chongquing, el municipio más poblado del mundo. En su concepción de la vida de las calles de la ciudad no solo hay dinamismo, sino también algo un poco si niestro Madre 2004 está ejecutada con el singular estilo de Zhao propio de un cómic, exuberante de color y característicamente occidental. Aunque el titulo identifica a la mujer que se encuentra en el centro del cuadro por su papel familiar, hay poca intimidad en su retrato. Los miembros de la familia miran todos en diferentes direcciones con los ojos ausentes, cercanos fisicamente pero entre si El color magenta fosforescente de su piel les hace parecer parte del tejido urbano artificial tanto como los carteles de las vallas publicitarias y los cables del tendido eléctrico del fondo Estos últimos conforman un espacio desbordante de referencias tanto al consumismo occidental (como el anuncio de Adidas) como al pasado comunista chino, significado mediante la estrella roja de lo alto del friso del edificio. El lienzo transmite la sensación de opulencia claustrofóbica de la ciudad que muestra

miércoles, 8 de noviembre de 2023

Un mechón de tu cabello para venerar, Lizzie

 

'Ofelia', de John Everett Millais, en la Tate Gallery.

Un mechón de tu cabello para venerar, Lizzie

El recuerdo de la supermodelo y musa de los prerrafaelitas, Elizabeth Siddall, en un fragmento de su pelo

Un amigo me envió el otro día una foto de dos mechones de cabello de Lord Byron que se exponen en el Museo Nacional de Historia de Atenas. Cada uno hace lo que quiere con sus cabellos (yo cuando me los corto los recojo y los dejo en el jardín a disposición de los pájaros para que forren sus nidos, ¡y lo hacen!). Byron los repartía generosamente a sus amantes y admiradoras (feliz mortal dirán algunos por tener tantas; feliz mortal, dirán otros por tener tanto pelo), aunque a veces hacía trampas y por ejemplo a Caroline Lamb le endosó el mechón de uno de sus criados, el tío. Hay muchos mechones del poeta por ahí; una vez vi uno en Rávena, y en 2020 se subastó otro en Londres por el equivalente a 18.000 euros.

Hubo una época en Europa en la que intercambiar pelo (y luego conservarlo en un sobre o portarlo en un medallón) era algo obligado entre los amantes, un ritual con un punto de tricofilia, el fetichismo del cabello, también conocido como síndrome de Rapunzel, por la chica de larga cabellera de los hermanos Grimm (en el caso de ella que te escalaran el pelo era literal). La cosa del mechón tiene que ver con lo de la parte por el todo, claro. También por el fuerte simbolismo del pelo, el de la cabeza manifestación simbólica de la energía superior; el del resto del cuerpo de las fuerzas inferiores (lo que no impidió que Napoleón prefiriera conservar un trenzado del vello púbico de Josefina). Los mechones atenienses de Lord Byron son ambos de arriba (confiemos) y uno post mortem, cortado tras fallecer de fiebres el portador en Mesolongi en 1824 durante la guerra por la independencia de Grecia (acaso de haber tenido menos pelo no habría luchado contra los turcos sino ido a visitarlos, si se me permite la broma).

Un mechón de Byron me parece algo muy emotivo, incluso más que mi propio pelo (y cabe imaginar cómo cantarían los pájaros anidados en cabellos del autor de Las peregrinaciones de Childe Harold: “Ni el más ágil halcón volar pudiera/ con mayor gallardía y orgullo”). Pero mi mechón histórico favorito es el que vi una vez de Elizabeth Lizzie Siddall (1829-1862), la musa y supermodelo de los prerrafaelitas. Lizzie posó para la famosa Ofelia (1852) de John Everett Millais, se casó con otro de los fundadores del movimiento artístico, Dante Gabriel Rossetti, y fue también ella misma pintora y poeta.

A mí todo lo que tenga que ver con los prerrafaelitas me puede. Sé que se alzará más de una ceja porque hay mucha gente que los tiene hoy por relamidos idealistas y esteticistas reaccionarios, y desde luego mirar hacia antes de Rafael no parece muy progresista; pero yo ante sus cuadros es que me fundo. Con los prerrafaelitas estoy como Yeats en Innisfree, “y tendré paz allí, pues la paz gotea despacio/ allí la medianoche es toda un suave centelleo y la tarde es un fulgor de púrpura”. Resultó que un día estaba por Londres y, de camino a Foyles (cita obligada siempre), me encontré con que en la National Portrait Gallery había una exposición sobre la esencial contribución de las mujeres al movimiento prerrafaelita. Pre-Raphaelite Sisters, se titulaba la muestra, un guiño al nombre de la Pre-Raphaelite Brotherhood (PRB), la hermandad prerrafaelita. La exhibición era maravillosa y estaba llena de imágenes de esas mujeres enigmáticas, resplandecientes y de prodigiosas cabelleras. 

Pero si bien toda la exposición de las hermanas prerrafaelitas me apasionó, fue la sección dedicada a Elizabeth Siddall la que me dejó deslumbrado. Lizzie es la primera de la lista de las mujeres prerrafaelitas y el principal icono del movimiento. Se la recuerda sobre todo como la gran modelo de Rossetti y la Ofelia de Millais, pero la muestra de la National Portrait la reivindicaba como una importante artista y poeta. Empezó a pintar en 1852 y realizó un centenar de obras. Uno de sus cuadros que se exhibía era la pequeña acuarela Lady affixing pennant to a knight’s spear (c.1856), hermosísima escena que me recuerda algo a Encuentro en la torre de Sir Frederic William Burton y que remite al mundo de Ivanhoe. Parece que escribía poesía secretamente desde los 11 años, cuando leyó unos versos de Tennyson en un papel que envolvía un trozo de mantequilla. La producción que se ha conservado —véase My Ladys Soul, the poems of Elizabeth Eleanor Siddall, Victorian Secrets (sic), 2018— se reduce a 16 poemas, entre ellos los bellísimos Oh never wept for love that is dead y Thy strong arms are around me love, y algunos fragmentos. Nunca publicó ninguno en vida. Su cuñada, la poetisa Christina Rossetti decía que eran “demasiado dolorosos”.

Es conocida la anécdota de que mientras Millais la pintaba como Ofelia ahogada metida en una bañera el agua se enfrió (se apagaron las candelas que la mantenían caliente) y la profesional modelo, que continuó en su puesto por no distraer al enfrascado artista, se fue poniendo azul (color muy prerrafaelita, por otro lado) y sufrió una pulmonía, cuyo tratamiento la habría enganchado al opio. De salud frágil, melancólica, vulnerable y adicta, Siddall se casó con Rossetti tras diez años de relaciones en 1860 y murió en 1862 —después de alumbrar un niño muerto y sufrir un aborto—, de una sobredosis de láudano. Hay dudas de si dejó una nota de suicidio. Rossetti, que nunca dejó de ir con otras mujeres como Anne Miller, Jane Morris o Fanny Cornforth, en un arrebato de pena, culpabilidad y romanticismo agudo, depositó sus poemas manuscritos en el ataúd de Siddall, envueltos en los cabellos color cobre de ella, afirmando que ya no podría volver a escribir. Pero siete años después, en un triunfo del pragmatismo (y la literatura), hizo abrir la tumba para recuperar su obra y publicarla. Cuando preguntó a los desenterradores qué habían visto le dijeron que Elizabeth Siddall estaba sorprendentemente bien preservada y que el cabello le había seguido creciendo hasta llenar el ataúd. Al entregarle los poemas, tras desinfectarlos, encontró una madeja de pelo atrapada entre las páginas y un agujero de gusano en el medio.

En todo caso, el mechón de la joven que se exponía en la muestra londinense no era ese, tan macabro, sino uno que se le debió cortar al morir pues se acompañaba de un sobre en el que había estado envuelto (como el de la canción de Adamo) y en el que figuraba la inscripción a mano “Lizzie’s hair February 1862″, la fecha de su fallecimiento. En el mechón de Siddall —parte por el todo— cabe toda la historia de los prerrafaelitas y la suya propia, caben todas las flores con que se adornó Ofelia para su húmeda cita con la muerte, la melena que desbordó el ataúd trenzada de poemas, y toda la belleza y la melancolía del mundo. “Oh never weep for love that is dead/ Since love is seldom true, / But changes his fashion from blue to red,/ From brightest red to blue” (”oh nunca llores por el amor que ha muerto/ ya que el amor rara vez es verdadero/ sino que cambia su modo de azul a rojo,/ de rojo brillante a azul”). ¡Quién tuviera ese mechón para envolver con él el corazón maltrecho y anidar aladas esperanzas!

viernes, 25 de agosto de 2023

Mar, al fondo el Vesubio

 

Mar, al fondo el Vesubio
Fortuny y Marsal, Mariano 1874. Acuarela sobre papel blanco, 350 x 253 mm

De color azul cobalto decía Ricardo de Madrazo que era el mar Tirreno cuando lo descubrió en 1874, durante el viaje que emprendió junto con su cuñado Mariano Fortuny al golfo de Nápoles para buscar una residencia en la que pasar el verano en familia, lejos del clima insalubre de Roma. La encontraron en Portici, un pueblo costero situado en la ladera sur del Vesubio donde, además del solaz familiar, los pintores hallaron un estímulo permanente para pintar al aire libre.

El artista emplea en esta obra un único pigmento, el referido cobalto, más intenso para la superficie del agua y más diluido para el cielo cuajado de nubes, muchas de las cuales se definen por la reserva del papel con un ligero toque o mancha que produce esa sensación de inconsistencia etérea. Estas dos partes de la composición quedan enlazadas por la vela de una barca que rompe la línea del horizonte. Este tipo de embarcaciones, que se veían también varadas en la arena de la playa y que eran escenario de juegos infantiles, captaron el interés de Fortuny, quien las pintó en una tabla de pequeñas dimensiones que Cecilia de Madrazo conservó en su colección familiar. Sabemos que Fortuny disponía de una de estas embarcaciones, con la que podía adentrarse en el mar gracias a la pericia de un jardinero a su servicio que ejercía también como marinero. Cabe pensar que Fortuny pintara esta acuarela mar adentro, en la costa de Sorrento o de Capri, desde donde, en efecto, se divisa el paisaje representado. Al fondo se ve la bahía de Nápoles, flanqueada por una cadena montañosa en la que se enclava la mole del Vesubio y, a su pie, insinuadas por una mínima reserva del papel, las construcciones urbanas de las poblaciones costeras, entre las que se encuentran la capital de la región y Portici


FORTUNY Y MARSAL, MARIANO

Reus, Tarragona, 1838 - Roma, 1874

Fortuny y Marsal, Mariano

Mariano Fortuny y Marsal ha pasado a la posteridad como uno de los grandes maestros españoles del siglo XIX. Junto a la grandeza de su arte, ha quedado también el recuerdo de su descomunal éxito internacional, que ningún otro artista logró igualar hasta Sorolla.

miércoles, 17 de mayo de 2023

Amsterdam vista desde la ventana

 

Artist: Vasily Kandinsky

b. 1866, Moscow; d. 1944, Neuilly-sur-Seine, France

Title: Amsterdam—View from the Window

Date: 1904

Medium: Oil on board

Dimensions: (23.8 x 33 cm)


Vasily Kandinsky


Amsterdam—Vista desde la ventana (Amsterdam—Blick aus dem Fenster)

Aunque conocido por sus innovadores experimentos abstractos en pintura, las primeras pinturas de Vasily Kandinsky capturan sus días como artista figurativo. Después de mudarse a Munich para estudiar pintura en 1896, comenzó a crear pintorescos bocetos al óleo al aire libre de su entorno. Por ejemplo, la casa representada en Munich (München, ca. 1901-1902) es típica de un pequeño grupo de casas que aún se encuentran en las inmediaciones de la primera residencia de Kandinsky en la ciudad. Continuó esta práctica entre los años 1903 y 1908, durante los cuales viajó extensamente entre Alemania y Rusia. La escena representada en Ámsterdam—Vista desde la ventana (Amsterdam—Blick aus dem Fenster, 1904) es un claro resumen de las sutilezas de Ámsterdam: la vista es desde una ventana superior del American Hotel en Leidseplein, mostrando el puente sobre el Singel gracht, las torres del Lido, el Vondelpark y el Park Hotel. Barcos de pesca, Sestri (Fischerboote, Sestri, 1905) y Estanque en el parque (Parkteich, ca. 1906) representan las impresiones del artista sobre otras ciudades y paisajes que visitó durante este período. Tales obras revelan el gran interés de Kandinsky en la tradición de capturar la luz y la vida de las ciudades evidente en el impresionismo y el postimpresionismo, así como su amor por el color vibrante y expresivo.

Los 29 cuadros que hay que ver antes de morir

 Los 29 cuadros que hay que ver antes de morir

Autor; Georges Seurat 

Museo: Art Institute of Chicago, Chicago (Estados Unidos)

Técnica: Óleo (207.6 cm × 308 cm.)

Postimpresionismo 1872-1912

Tate Britain, Londres
Prerrafaelismo 1848-1890


Dadaísmo 1914-1924



Expresionismo Alemán 1905-1920

La vocación de San Mateo

Caravaggio 

Capilla Contarelli

Barroco 1610-1725


La Capilla Sixtina, Miguel Ángel
Alto Renacimiento 1478-1516


La Noche Estrellada, Van Gogh
Posimpresiomismo 1872-1912


Pierre-Auguste Renoir 1841-1919
Óleo sobre lienzo 131 x 175 cm
Museo d'Orsay, Paris
Impresionismo 1859-1902


Diego Velázquez 1599-1660
320 x 276 cm
Estilo Barroco
Museo del Prado, Madrid

Noctámbulos 1942

Edward Hopper 1882-1967

Realismo 1908-1948


Nympheas, Monet
Impresionismo 1859-1902


El Grito, Munch


La Libertad guiando al pueblo, Delacroix
Romanticismo 1779-1860


El Nacimiento de Venus, Botticelli
Bajo Renacimiento 1402-1478

Los fusilamientos del 3 de Mayo, Goya

Romanticismo 1779-1860

La Gioconda, Leonardo da VinciAlto Renacimiento 1478-1516

Las tres gracias

Peter Paul Rubens

Flandes, 1635

Título original: De drie bedankt

Museo: Museo del Prado, Madrid (España)

Técnica: Óleo (221 × 181 cm.)

Barroco 1610-1725

El Guernica, Picasso
Cubismo 1906-1917

El jardín de las delicias, El Bosco

Renacimiento del Norte de Europa 1494-1566

El Gran Masturbador, Dalí
Surrealismo 1924-1945

La escuela de Atenas, Rafael Sanzio

Alto Renacimiento 1478-1516

El caminante sobre el mar de nubes, Friedrich
Romanticismo 1779-1860

Las dos Fridas Frida Kahlo

Arte Mexicano 1910-1957

Los jugadores de cartas, Cézanne
Posimpresiomismo 1872-1912

El Beso, Klimt
Secesionismo 1893-1915


Latas de sopa Campbell, Warhol
Arte Pop 1956-1967

martes, 16 de mayo de 2023

Ofelia

 

Ofelia

Autor: John Everett Millais

Creación: 1851-1852

Ubicación: Tate Britain, Londres, Reino Unido

Estilo: Prerrafaelita

Material: Óleo y Lienzo

Técnica: Óleo sobre lienzo

Dimensiones: 76 × 112 cm


COMENTARIO HISTÓRICO ARTÍSTICO DE OFELIA

ANÁLISIS ICONOGRÁFICO

Esta obra pictórica fue realizada por John Everett Millais, pintor e ilustrador británico. Millais fue la figura más destacada de la pintura inglesa a mediados del siglo XIX.

Componente del grupo londinense conocido como La Hermandad Prerrafaelita, junto a otras grandes figuras del momento como William Holman Hunt o Dante Gabriel Rossetti, que intentan manifestar sus ideales en el campo de la creación artística como respuesta a la sociedad industrial de su entorno, inspirando su obra en el pasado pictórico y rechazando, no sólo el arte de su época, sino todo aquel que fuera anterior a la figura de Rafael.

La muerte de Ofelia fue motivo de inspiración de un cierto número de artistas del siglo XIX, como Arthur Hugues, Alexandre Cabanel o John Williams Waterhouse entre otros. Este grupo de jóvenes pintores buscaban, con su actitud, revitalizar el lenguaje pictórico inglés, que parecía haber perdido su seriedad y sinceridad.


HISTORIA

El tema representado está inspirado en la obra de teatro “Hamlet” de William Shakespeare. La tragedia trata sobre el príncipe de Dinamarca, Hamlet, quien, cuando regresa a su patria, descubre que su padre ha muerto y que su madre, la reina va a casarse con su tío Claudio.

Después de que el fantasma de su padre se le aparezca y le revele que fue asesinado por su tío, Hamlet se centrará en vengar su muerte y en impedir que Claudio usurpe el trono. Ofelia, perteneciente a la nobleza de Dinamarca, es advertida tanto por su padre Polonio como por su hermano Laertes de que no se involucre con Hamlet, pues, al ser el heredero, no puede casarse con quien él elija.

Creyendo Polonio que Hamlet va a confesarle su amor a Ofelia, le dice a Claudio que se esconda detrás de un tapiz para escuchar la conversación. Pero Hamlet le dice a Ofelia que se vaya a un convento, que no va a casarse con ella y, pensando que ataca a Claudio tras la cortina, asesina por error a Polonio.

Ofelia se vuelve loca tras la muerte de su padre, aunque también a causa del abandono de su amante Hamlet. Ofelia va al lago a coger flores, cuando se subió a una rama, se rompió y cayó al arroyo muriendo ahogada.


ANÁLISIS FORMAL 

En esta pintura se muestra una gran atención por los detalles, destacando la belleza y complejidad del mundo natural. En la obra de Millais, Ofelia se encuentra flotando en el agua, rodeada de un gran número de bellas flores, poseyendo cada una de ellas un significado simbólico.

Las margaritas que flotan en el centro del vestido de Ofelia significan “recuerdo” y “dolor de amor”. Millais situó también una amapola cerca de las margaritas, una de las flores que Hamlet le regaló a Ofelia. Millais se mantuvo fiel a su ambición de trabajar siguiendo los principios centrales del Prerrafaelismo, y en particular, la fidelidad a la naturaleza. 

La modelo de la obra es Elizabeth Siddall (quien fuera esposa de Dante Gabriel Rossetti, y que falleció en 1862 por suicidio con láudano). El asunto de una joven ahogada no era muy habitual en los cuadros de aquellos tiempos, lo que brindaba al artista nuevas posibilidades de experimentar lo relacionado con la ausencia de gracia y equilibrio.

Para su plasmación en el lienzo, el artista pasó varios días junto a un río pintando para poder retratar con exactitud las flores y plantas. En esta obra, Millais consigue captar y reflejar el momento del tránsito de la vida a la muerte de la joven mientras ésta flora en el agua mansa mientras de su boca casi puede apreciarse como escapa el último aliento.

lunes, 15 de mayo de 2023

Metrópolis

George Grosz

Metrópolis

1916 - 1917

Óleo sobre lienzo. 100 x 102 cm

Museo Nacional Thyssen-Bornemisza, Madrid

Nº INV. 569 (1978.23)

Sala 37

La transformación de las ciudades en grandes metrópolis fue uno de los temas que más apasionaron a los artistas de comienzos del siglo XX y muchos, como George Grosz, no pudieron resistirse a plasmar sus rápidos y constantes cambios. Berlín es retratada por Grosz en pleno transcurso de la Primera Guerra Mundial en un estilo expresionista en el que el rojo es el color dominante. La escena está construida haciendo uso de los recursos del cubismo y futurismo para representar, por medio de una perspectiva muy forzada y la superposición de las figuras, la aceleración de la vida urbana. Sin embargo, frente a la visión triunfalista de otros artistas, Grosz, marcado por sus propias experiencias en el frente, da a su obra un aire apocalíptico que pone en evidencia la alienación del hombre y su camino de autodestrucción.

Metrópolis, pintada por George Grosz en Berlín en plena guerra, entre diciembre de 1916 y agosto de 1917, con una interrupción debida a su nueva llamada a filas, entre enero y mayo de 1917, representa una visión alegórica e inquietante de una sociedad encaminada a su propia destrucción. La pintura, consecuencia de los horrores de los que el artista había sido testigo, se inscribe dentro de un estilo marcadamente expresionista, aunque el solapamiento de planos geométricos de la composición nos remite a la estética cubista. Como les ocurría a sus contemporáneos Ludwig Meidner y Lyonel Feininger, Grosz se muestra aquí fuertemente influido por los pintores futuristas, a quienes conocía bien a través de las exposiciones organizadas por Herwarth Walden en la galería Der Sturm. La representación de la aceleración de la vida urbana, propia del futurismo italiano, se adecuaba a la perfección a la imagen del mundo que él quería transmitir. Grosz convierte la glorificación futurista de la ciudad en destino fatal del hombre moderno. La muchedumbre deshumanizada que contemplamos en Metrópolis está irremediablemente atrapada en un tipo de vida infernal que Grosz exagera a través de unas acusadísimas líneas de fuga, producidas por una perspectiva muy rígida y, sobre todo, gracias al predominante color rojo que proviene de una abrasadora e irreal esfera solar que ilumina toda la composición.

En su comentario sobre Metrópolis, William Lieberman mencionaba que Walter Mehring, que conoció a Grosz en 1916, se refirió a esta obra como Reminiscences of the Entrance to Manhattan, quizás debido a que muchos de los dibujos preparatorios de la pintura eran representaciones imaginarias de Nueva York. El poeta alemán Theodor Däubler, en un temprano artículo sobre el pintor, ya se había referido a su «concepción apocalíptica de la gran ciudad» y, al describir un dibujo de 1916 titulado (en inglés) Memory of New York, manifestaba: «...Las casas son geométricas, desnudas, como si hubieran sufrido los estragos de una guerra. Los trenes suburbanos pasan a toda velocidad, como una tormenta entran con la rapidez de un rayo y al instante siguiente desaparecen. Los hombres, la mayoría de ellos mera expresión de su avidez, con rostros desfigurados, parecen espantados. ¡Unos encima de otros! Por todas partes coloca pequeñas estrellas, incluso cuando escribe, unidas rítmicamente como si se tratara de fuegos artificiales. O alejándose volando: ¡sobre la bandera americana!». Esta obra, al igual que Metrópolis, se encuadraba dentro de la nueva fascinación que intelectuales y artistas europeos sentían por todo lo americano como símbolo de la modernidad. Llevado por esa admiración, en 1916, mientras comenzaba a pintar Metrópolis, el entonces Georg Gross decidió americanizar su nombre y cambiarlo por el de George Grosz, que utilizaría a partir de entonces.

Por otra parte, Metrópolis es una obra significativa por la historia que tiene detrás. A mediados de la década de los veinte se convirtió en uno de los primeros cuadros de Grosz que entró a formar parte de una colección pública alemana al ser adquirido por la Kunsthalle de Mannheim, en donde en junio de 1925 se expuso en la mítica muestra Neue Sachlichkeit (nueva objetividad). Esta exposición, organizada por el director del museo, Gustav Hartlaub, reunía las manifestaciones artísticas figurativas de Alemania posteriores al expresionismo. Junto a Metrópolis podía contemplarse otra obra estrechamente relacionada con ella, Dedicatoria a Oscar Panizza, que, como Grosz manifestó más tarde, fue pintada «como protesta contra la humanidad que se había vuelto loca» y dedicada a este escritor alemán que había sido injustamente recluido en un hospital psiquiátrico y sus libros prohibidos.

Con la llegada del nazismo, Metrópolis se expuso en la muestra Entartete Kunst (Arte degenerado), la gran parodia difamatoria del arte de vanguardia que hizo el Tercer Reich. Poco después se encontraba entre las obras vendidas por el régimen nazi en la Galerie Fischer de Lucerna para sacar fondos para su programa de rearme. Fue comprada por Curt Valentin, un marchante alemán que emigró a Nueva York, donde abrió la Buchholz Gallery. Así fue como Metrópolis llegó a América, que también sería la nueva patria de Grosz, quien, una vez consolidada su posición económica, volvió a comprar esta emblemática obra. La pintura perteneció por un tiempo a Richard L. Feigen antes de entrar a formar parte de la Colección.

 

viernes, 12 de mayo de 2023

El beso (Gustav Klimt)

 


El beso 1907-1908 .

 1862-1918.

Oleo sobre lienzo

180 x 180 centímetros

Osterreichische Gelerie Bervedere

Viena, Austria


Con su pintura El beso, Gustav Klimt produjo la versión definitiva de un tema de le había absorbido durante años: el habrazo humano . En 1902 habían incluido una pareja desnuda abrazando se en su obra "Friso de Beethoven" para ilustrar "un beso para el mundo entero"; en 1904 incorporo "un beso" en su diseño de un conjunto de murales titulado "el cumplimiento" pintado en el comedor de la Palais Stoclet de Bruselas.


El beso es la obra cuminante de la llamada fase dorada de Klimt . El diseño esta dominado por los motivos abstractos creados a base de estampados geométricas y florales . La obra fue producida en un momento crucial de la carrera de Klimt. Habia abandonado la Secesión de Viena junto con varios de sus compañeros . Juntos organizarnos nueva exposición titulada Kunstschau (Espectáculo de arte) en 1908, en la que Klimt expuso públicamente "El beso" por primera vez . La exposición desperto durás críticas y fue un verdadero desastre económico, pero se reconocio la calidad de la obra maestra de Klimt . Antes de que finalizara la exposición, el Gobierno austriaco compro la pintura para el país .


Oro y mosaico

Los gastos conocimientos que Klimt tenía de las artes aplicadas tuvieron un efecto notable en sus pinturas . Su padre era orfebre y la familiaridad de Klimt con este campo le fue de gran utilidad . Aplicó un recubrimiento a base de polvo de oro en El beso para crear un fondo reluciente; también aplicó final láminas de pan de oro en la ropa de las dos figuras . A Klimt le gustaba usa opulentos colores dorados, algo que sin duda era consecuencia de interés por los mosaicos . Había estudiado varios mosaicos, pero su fascinación por el tema nació de una visita que hizo a Rávena, Italia, en 1903, dónde se sintió abrumado por sus resplandecientes mosaicos bizantinos . Klimt adapto la técnica del mosaico para aplicarla en su obra . En El beso, el efecto es especialmente evidente en la capa dorada que separa a los amantes del mundo exterior. Sus estampados fragmentarios y las abundantes inclustaciónes de su superficie estaban inspirados en los mosaicos .



Puntos destacados


1 Cabezas de los amantes

En todas las versiones que produjo Klimt del abrazo humano, la cabeza del hombre está oculta y todo el énfasis recae en la figura de la mujer, cuyos ojos aparecen cerrados, probablemente en pleno éxtasis . Aún así, la pintura tiene también un trasfondo más morbido . La piel de la mujer presenta una palidez sépulclal y la dolorosa inclinación horizontal de la cabeza está claramente diseñada para que recuerde a las pinturas contemporáneas de cabezas cortadas .


2 Pies de la mujer

La pintura está repleta de inquieta antes antigüedades . A primera vista parece que el hombre es la figura dominante, pero los pies de la mujer no dejan lugar a dudas: está de rodillas, mientras que él parece estar de pie. si la mujer estuviera de pie, seria muchísimo más alta que el hombre .


3 Serpentinas doradas

La serpientinas que se desprende en cascada a los pies de la figura de la mujer y que cubren aparte derecha del manto de flores posiblemente esté adheridás a su ropa, pero parece más probable que fueran diseñada para parecer mechones de pelo . En el arte simbolista, las femmes fatales solian pintarse con el pelo extremadamente largo; el cual usaban para atrapar a sus víctimas . En "El friso de Beethoven" los pies de los amantes estan atados .


4 Mantos florales

Constituye el único elemento de realidad de la localización del abrazo . Klimt amabá las flores y dejaba crecer libremente las plantas del jardín de su taller para observar la naturaleza en su estado más puro . También le gustaba pintar flores, pero nunca solía usarlas para adornar paisajes convencionales .


Perfil del artista


1876-1892

A edad de 14 años Klimt inicio su formación en la Kunstgenerbe de Viena . Constituyo una asociación . A su hermano en su amigo Ernt y su amigo Franz Matsch. Empezaros recibir encargos para decorar edificios públicos


1893-1904

El negocio de un éxito notable que culmino con el encargó de una serie de murales para la Universitat Wien . No obstante Klimt se sentía cada vez más atraído por el arte de vanguardia . En 1897 confundo la Secesión de Viena . El nuevo estilo de Klimt horrorizo a las autoridades y, finalmente el artista acabó abandonado el proyecto de la universidad .


1905-1911

Tras una serie de desavenencias, Klimt abandono la secesión . En pleno momento algido de su carrera, produjo algunas de sus mejores obras y se organizó una exposición en su honor en la Bienal de Venecia de 1910 . También produjo su proyecto decorativo más espectacular en el Palais Stoclet de Bruselas .


1912-1918

En sus últimos años Klimt fue un artista mucho más solitario . Se concentro en sud retratos de mujeres bellas . También pinto paisajes y alegorias eróticas . Klimt sufrió un derrame cerebral y murió antes de final de la primera guerra mundial .

sábado, 8 de abril de 2023

El mundo de Christina

 

El mundo de Christina de Andrew Wyeth

En algún momento entre 1948 y hoy, Christina's World evolucionó de una pintura a un ícono. Solo hay un puñado de pinturas estadounidenses que han hecho esa transición: obras como American Gothic, Nighthawks y Whaam! se han convertido en piedras de toque culturales igualmente ubicuas. A pesar de su popularidad, la pintura de Andrew Wyeth de Anna Christina Olson es la única de estas pinturas que no se encuentra actualmente en exhibición pública.

Profundidad de cosecha propia

Nacido en Chadd's Ford, Pensilvania, Andrew Wyeth (1917-2009) fue el hijo menor del famoso ilustrador de Treasure Island, NC Wyeth. Considerado demasiado frágil para asistir a la escuela con sus hermanos, Andrew estudió pintura y dibujo en el estudio de su padre. El énfasis de NC en la atención exhaustiva y empática al tema sin duda sembró las semillas para el eventual estilo forense de Andrew.

Wyeth también heredó la afinidad de su padre por los filósofos trascendentales Thoreau y Emerson, compartiendo su creencia de que lo universal podía descubrirse en lo minucioso y mundano.

Casi toda la carrera artística de Wyeth la pasó observando de cerca dos lugares: el área dentro y alrededor de Chadd's Ford y Cushing, Maine. La gente, la naturaleza, los edificios y los interiores del noreste rural atrajeron la atención de Wyeth durante setenta años.

En sus propias palabras : 

Siento mucho el elemento personal de lo que pinto. Creo que esa es realmente toda la calidad de mi trabajo. Profundizar en algo que conozco, íntimamente, a lo largo de toda mi vida, y tratar de sacarlo.

Fue esta dedicación al lugar y al realismo lo que provocaría tanta admiración y una medida igual de negligencia crítica.   

Dos granjas sencillas se asientan en la cima de una colina de color pardo en la zona rural de Maine. En primer plano, una mujer yace en el suelo, apoyándose en sus brazos y de espaldas al espectador, cuesta arriba hacia los edificios de la granja. Su vestido es “rosado, como caparazones de langosta desteñidos que encuentras aquí en la orilla”. 

El tema es lo suficientemente modesto. La composición, aunque bien equilibrada y lo suficientemente activa como para mantener la vista en movimiento de Christina a la granja, el granero y de regreso, no es innovadora. 

Para el espectador antipático, Christina's World no podría representar nada más que un anhelo kitsch de postal por la felicidad pastoral, una crítica dirigida regularmente a Wyeth a lo largo de su carrera. 

Como ocurre con muchas de las obras de Wyeth, se requiere una inspección más detallada. 

Revelando los detalles de Wyeth

Cada brizna de hierba se selecciona con meticuloso detalle. Wyeth prefería la pintura al temple al huevo, un medio de secado rápido que cayó en desgracia con la llegada de la pintura al óleo en los siglos XV y XVI. Comparó la técnica de capas delgadas asociada con el temple a " la forma en que se construyó la tierra misma ". Al pintar el paisaje con detalles forenses para El mundo de Christina , se vio a sí mismo “ construyendo todo el planeta en el que ella finalmente iba a existir ”.

Otra mirada a la figura de Christina revela que no se ha librado del efecto seco y pálido que tiene la témpera en sus sujetos. El rosa apagado de su vestido se repite en tonos similares alrededor de su frágil codo y muñeca, mientras que los mechones de cabello alrededor de su coronilla la vinculan con los colores pajizos de su paisaje. 

Sus manos, parcialmente ocultas por velos de hierba, están secas, nudosas y aferradas al suelo. Es en estos detalles que Christina's World , y Christina misma, se revelan.

¿Quién fue Cristina?

La epónima Christina en realidad se llamaba Anna Christina Olson. Presentado a Wyeth por su esposa, Betsy, Olson vivía en una granja cerca de la casa de Wyeth en Maine. Ella, su hermano Álvaro e incluso su hogar se convertirían en pilares de la obra de Wyeth, que aparecen regularmente en retratos y paisajes. El artista se acercó tanto a la familia que instaló un estudio en el segundo piso de la casa de campo Olson. 

Anna Christina tenía la enfermedad de Charcot-Marie-Tooth , una afección neurológica que causa pérdida de masa muscular. Cuando Wyeth conoció a los Olson, había perdido el uso de sus piernas. Al negarse a usar una silla de ruedas, se impulsó por la granja y la casa. 

Al verla en un campo desde su estudio en la casa Olson, Wyeth se inspiró para componer Christina's World . Para él, la pintura representaba “su extraordinaria conquista de una vida que la mayoría de la gente consideraría desesperada”.

Dos Cristinas: controversia y representaciones de la discapacidad

Algunos críticos han calificado a Christina's World como controvertido por la decisión de Wyeth de modelar el cuerpo de la figura en su esposa Betsy, en lugar de la propia Anna Christina. Ha sido acusado de “ embellecer ” la escena y enmascarar la discapacidad para servir a un ideal rural. 

Por su parte, Wyeth afirmó que “ Christina's World es más que su retrato. Realmente era toda su vida, y eso es lo que le gustaba de ella”. Además, a Anna Christina le gustó la pintura y dijo que “Andy me puso donde sabía que quería estar. Ahora que ya no puedo estar allí, todo lo que hago es pensar en esa foto y estoy allí”.

Esto no absuelve a la obra de las acusaciones de “enmascaramiento” de la discapacidad. Wyeth expresó puntos de vista contradictorios sobre ese mismo tema. Al hablar sobre sus primeros estudios de la vida de Anna Christina, afirmó que :

… mi ojo frío captó la deformidad y me sacudió. No había pensado en la deformidad. Ella era mucho más grande que todas las pequeñas idiosincrasias... Si realmente eres profundo acerca de algo y realmente ves su esencia, no tienes que tener un accesorio como una deformidad.

¿Por qué, entonces, no modeló toda la figura de su esposa? La Christina de la pintura es, como dice Randall C. Griffin en su ensayo sobre Christina's World , "una figura híbrida", describiendo sus delgados brazos como si "surgieran de una pintura diferente, una que despega la ilusión soleada de la escena". 

Christina's Word continúa dividiendo opiniones sobre su tratamiento de la discapacidad. Para los observadores simpatizantes, el efecto de la "figura híbrida" es una mayor conciencia de la condición de Anna Christina y un intento de superar las reacciones que inicialmente podrían no ver más allá de su CMT a su personalidad. Mientras tanto, para los críticos es un intento de encubrir su condición al servicio de la estética.

¿Idealismo o realismo?

Más allá del mundo de Christina , Wyeth pintó retratos implacables de Anna Christina, su hermano y muchas otras figuras al margen de la sociedad rural. Retratos como Anna Christina , Oil Lamp , Grape Wine y Anna Kuerner son representaciones francas de sujetos introspectivos, como se observa forensemente en los paisajes al temple de Wyeth. 

Sus figuras son descarnadas y totémicas, pero no son glorificadas por ser bellos ideales pastoriles. En cambio, son glorificados por ser reflejos profundamente arraigados de su paisaje natal. Sucedió que compartían ese paisaje con Wyeth, quien los canoniza (y los tocones de los árboles, los establos y los campos insípidos) prestándoles una atención cercana y trascendental. 

Wyeth reconoció las formas en que se interpretó su obra:  

La gente me convierte en el pintor estadounidense de la escena estadounidense.

Independientemente de lo que el hombre mismo creyera, su pintura no es más un anuncio de un estilo de vida rural pasado que el fuerte énfasis de Edward Hopper en el aislamiento es una recomendación para la vida urbana. 

Un sentimiento sorprendente de soledad y melancolía es una marca registrada de sus pinturas.

La sensación es diferente pero se pueden ver algunas similitudes.

De hecho, Hopper, un artista ampliamente aceptado en la historia del arte modernista estadounidense y admirador del trabajo de Wyeth, comparte más con el pintor rural de lo que a muchos les gustaría admitir. Mark Rothko lo identificó por sí mismo, escribiendo que tanto el trabajo de Hopper como el de Wyeth trataban sobre "la búsqueda de la extrañeza". 

Múltiples "Américas"

A pesar del reconocimiento de otros artistas, Wyeth se enfrentó a expresionistas abstractos como el propio Rothko. Críticos de época como Clement Greenberg presentaron a Wyeth como un artista deliberadamente poco moderno , dedicado de manera equivocada al realismo rural en un momento en que la abstracción urbana (principalmente basada en Nueva York) estaba construyendo la credibilidad del arte estadounidense en el escenario mundial. 

Sin embargo, cualquier nostalgia que haya en el trabajo de Wyeth no exige un regreso a los campos. Su pintura está más preocupada por el crepúsculo de esa tierra y estilo de vida que formó parte muy real de su experiencia cotidiana. Como dijo Thomas Hoving, ex director del Museo Metropolitano de Arte : 

Wyeth no pintó un solo cuadro sentimental en su vida... [él] pintó como los cortes de un cirujano. Crujiente, de mirada pétrea y completamente carente de sentimentalismo... lo que realmente hay es lo que ves.

Recordando a Andy Wyeth

Wyeth estaba más preocupado por el presente de lo que los críticos preocupados por promover Nueva York, el nexo del empuje de Estados Unidos en el mundo del arte moderno internacional (y por lo tanto validado), le han dado crédito. 

En lugar de dejar de lado los temas de pinturas como Christina's World , esas figuras rurales que aún constituían cerca del 40% de la población estadounidense en 1950, Wyeth se centró en ellas. Es parte de lo que hizo su arte, en palabras de Andrew Brighton , "populista, en lugar de simplemente popular". 

La pintura continúa informando e inspirando íconos estadounidenses recién acuñados. Recientemente, la serie de videojuegos The Last of Us presentó una versión de la granja Olson y la temporada final de Atlanta de Donald Glover incluyó un episodio titulado Andrew Wyeth. El mundo de Alfredo . 

A pesar del rechazo de la crítica, Wyeth sigue siendo un pilar de la historia del arte estadounidense.