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martes, 25 de noviembre de 2025

La infanta rebelde, feminista, divorciada

 

La infanta rebelde, feminista, divorciada y algo republicana

Eulalia de Borbón y Borbón, hija de Isabel II, fue la primera en la familia que escandalizó con su biografía, publicada en 1935

Eulalia de Borbón y Borbón fue una presencia incómoda para su familia desde el mismo dia de su nacimiento. El 12 de febrero de 1864, los españoles esperaban que Isabel II diera a luz a un varón para garantizar la continuldad de la dinastía, pero, en cambio, llegó ella. Su madre, la reina. escuchaba llorando las manifestaciones de descontento de los madrileños porque el infante era infanta. El sexo de la recién nacida. séptima hija de los reyes, incluso fue utilizado como munición politica por el general Prim y el duque de Montpensier, grandes conspiradores durante el reinado Isabelino.

La revolución de 1868 empujó a la Familia Real a exiliarse en la Francia imperial de Napoleón III Sin trono, Isabel II y Francisco de Asís de Borbón se separaron. La reina y sus hijos se instalaron en el palacio de Castilla, en la aveni da parisina Kléber, mientras que Francisco optó por una vida más discreta y sencilla bajo el titulo de incógnito de conde de Moratalla

El destierro brindó a Eulalia la oportunidad de tener una infancia alegre y despreocupada, lejos de las intrigas palaciegas de Madrid. Pero la restauración de la Monarquía, en 1874, la condenó a volver a España. Su herma no, Alfonso XII, el nuevo rey, te nía planes para ella: iba a tener que casarse con su primo, Antonio de Orleans, hijo del duque de Montpensier, para garantizar la estabilidad de la Monarquia reinstaurada. El matrimonio de conveniencia no tardó en hacer aguas. Con 22 años, recién casada, des cubrió que su marido tenía varias amantes: "Mi marido, en solo seis años, había derrochado la fabulosa suma de casi 50 millones de francos en francachelas, amorios y aventuras", confesaria la infanta en sus memorias

En el año 1900, con dos hijos, pidió el divorcio y abandonó el domicilio conyugal. "Una hora después de mi conversación con Antonio, estaba instalada en casa de mi madre, dispuesta a arrostrarlo todo: opinión pública es pañola, iracundia de mi familla, calumnias, pleitos. Lo conside raba necesario para "salvar de la ruina" a sus hijos.

Eulalia de Borbón quiso ir más allá. Pidió una separación legal, algo a lo que Antonio de Orleans se negó. Ella amenazó con ir a un Juzgado: "Para reclamar como española lo que se me negaba como infanta", escribió. El contencioso se convirtió en la comidilla del pueblo y en un dolor de cabe za para los Borbones.

La familia Orleans se puso del lado de Eulalia y los Borbones, irritados por su desobediencia, trataron de dominarla por el te mor. "La Familia Real no podía ver con buenos ojos que una in fanta fuera motivo de murmullos, de comentarios", escribiria ella. "En España, una separación matrimonial constituía un escándalo, algo que ponía los pelos de punta a las honestas damas, que se hacían cruces. En Francia, en cambio, parecía natural

La infanta "rebelde rompió con España. Durante un lustro ca si no piso Madrid y se dedicó a via jar por las cortes europeas. Tras to varios años de litigio, consiguió cl que su marido firmara un acta de separación. Recuperó su dinero y ni su soltería y se convirtió en la primera mujer de la Familia Real es pañola divorciada, un siglo antes p que la infanta Elena, que se separó de Jaime de Marichalar en 2000. En 1910 se reunió con su sobri no en Madrid y le aconsejó que hiciera reformas. "No cegarse, no tener en los ojos una venda ni en la boca una mordaza, era ser republicana. ¡Republicana! Lo éramos todos los que no estábamos empeñados en no ver", señaló en-tonces la infanta Eulalia. Y vaticinó: "Si aquí alguna vez viene la República, no será por Altamira, ni por libros de Galdós, podéis estar seguros. No, será por algunos monárquicos. Hay cada uno que, por el solo hecho de serlo, es un pregón republicano".

En 1911 publicó Au fil de la vie, unas observaciones sin pretensiones literarias en las que vaticinaba el fin de muchas monarquías europeas, lamentaba el retraso cultural de España y pedía la emancipación de la mujer y la igualdad entre hombres y mujeres. La corte lo calificó de inmoral y escandaloso, de atentatorio a la religión, a la monarquía, a las buenas costumbres y al orden establecido. Nadie lo había leído todavía, pero no hacía falta.

En el verano de 1921, tras 11 años de exilio, se reencontró con su sobrino en Deuville. "¿Cuándo vuelves a España? Ya sabes que nos alegrará tenerte de nuevo con nosotros. Todo esto ha sido una tontería de la que ni tú ni yo tenemos la culpa", le dijo el Rey. "¿Sabes? He perdido un poco la costumbre de ir a España, y hasta el deseo, no creas. Nada tengo que buscar en Madrid", respondió ella. José Quiñones de León, embajador de España en París, tuvo que intervenir para convencerla de volver.


Una corzonada

Su regreso fue amargo. Quedó impresionada con la situación en la que estaba el pais en 1922, en medio de la guerra de Marruecos y al borde de la dictadura de Miguel Primo de Rivera. "En general, estaban todos en contra de los políticos, cansada ya España de los cabildeos, del caciquismo tradicional, del politiquear que nos habían legado los hombres del 68", evocaría sobre esa visita Eulalia de Borbón salió de España en 1930 con la corazonada de que la monarquía tenía los días contados. La proclamación de la Segunda República, el 14 abril de 1931, la sorprendió en París. Tiempo después empezó a escribir Memorias de Doña Eulalia de Borbón, que se publicaron en abril de 1935 (90 años antes que la polémica biografia de Juan Carlos I), durante la presidencia de Alcalá-Zamora. En las últimas páginas elogia el civismo con el que el pueblo español destronó a los Borbones: "Al contrario de lo que ha ocurrido en otros países, ni un disparo se escuchó, ni un noble fue agredido, ni una injuria o un grito soez escuchó la Familia Real, que cruzó toda la península para ganar la frontera francesa". Alfonso XIII nunca pudo volver a España. Falleció en Roma, en 1941. Su tía, en cambio, vivió sus últimos años en una villa en Irún. Tras la Guerra Civil, Franco le permitió regresar al país y le concedió coche y chófer de por vida. La infanta Eulalia ya era una leyenda. Había vivido los reina-dos de Isabel II, Alfonso XII, la Regencia y Alfonso XIII, había conocido a cinco pontífices y había visto caer 15 tronos europeos. Un joven Juan Carlos de Borbón la visitaba de vez en cuando. Murió el 8 de marzo de 1958, a los 94 años. Su funeral se celebró en El Escorial con toda la pompa. Cuatro meses después, la Editorial Juventud reeditó sus memorias. En ellas, decía: "Dios me hizo española y como tal siento y aguardo y viviré hasta el fin de mis días".

viernes, 27 de noviembre de 2020

Montmartre en tiempos de Toulouse-Lautrect

 

Viaja al París más bohemio con Toulouse-Lautrec, en CaixaForum.


https://www.facebook.com/groups/cartelesfiestaspilar/permalink/1521291184746461/
Las vanguardias y las explosión creativa en el París de finales del siglo XIX es la protagonista de la nuva exposición de CaixaForum, 'El espíritu de Montmartre en tiempos de Toulouse-Lautrec
ESPIRITU MONTMARTRES
  • ESPIRITU MONTMARTRE
¿Te imaginas en el París más bohemio? Los cabarets, las originales calles de Montmartre o ese ambiente por cualquier esquina a arte y vanguardia. Pues ya puedes "viajar" hasta este pintoresco barrio -gracias a la exposición que acaba de inaugurar CaixaForum-, 'El espíritu de Montmartre en tiempos de Toulouse-Lautrec'. 
 
Es una muestra sin precedentes para conocer los aspectos esenciales del arte francés radical de finales del siglo XIX. Con más de 300 obras, supone una inmersión en el irresistible encanto de la mentalidad vanguardista que practicaron numerosos artistas en torno al 1880 en el barrio de Montmartre, convertido en centro literario y artístico de la capital francesa.
 
La exposición de un barrio como motor creativo y social
Montmartre no era solo el escenario de muchas obras del polifacético Toulouse-Lautrec, sino el motor social y cultural que definió su estilo moderno y carácter bohemio. Una explosión creativa, marcada por la vanguardia de la mano de jóvenes artistas e intelectuales que desafiaron a lo establecido. 
 
Henri de Toulouse-Lautrec (Albi, 1864 - Château Malromé, 1901) y otros artistas de la época como Paul Signac, Pierre Bonnard y Henri-Gabriel Ibels; los intérpretes Aristide Bruant e Yvette Guilbert; los escritores Émile Goudeau, Alphonse Allais y Alfred Jarry, y los músicos Erik Satie, Vincent Hyspa y Gustave Charpentier se mudaron allí y contribuyeron a este florecimiento de un movimiento rompedor al margen de la burguesía, que celebraba el arte en espacios públicos y en contacto con la gente.
 
Montmartre fue el denominador común geográfico de muchos artistas, que contribuyeron activamente a definir la estética vanguardista de la época. Así, floreció un movimiento rompedor al margen de la burguesía, que celebraba el arte en espacios públicos y en contacto con la gente.
 
Las propias calles de Montmartre y el entretenimiento que se encontraba en los cabarets, los teatros, los cafés concierto y los circos era una fuerte inspiración para los artistas. No solo asistieron a los espectáculos y participaron en ellos, sino que empatizaron con los vagabundos o las prostitutas, y se veían a sí mismos al margen de la sociedad establecida. Todos esto se reflejó en las creaciones y el arte de los intelectuales de la época. 
 
El arte de Montmartre
Y este espíritu es lo que nos deja ver esta exposición multidisciplinar. La comunidad artística de Montmartre adoptó de forma innovadora ciertas herramientas anti-academicistas, como el humor, los juegos de palabras, la ironía, la sátira, la parodia, la caricatura y los títeres, para criticar la sociedad de su tiempo y la condición humana, en general. 
 
El tema preferido de estos artistas era la vida moderna que los rodeaba en el propio Montmartre: calles, cabarés, salas de baile, intérpretes, artistas, prostitutas y vagabundos.
 
Un momento clave en el desarrollo de este "espíritu rebelde" fue la creación del mítico cabaré Le Chat Noir, a finales de 1881, por el artista frustrado Rodolphe Salis. Asiduamente, asistían artistas y escritores afines a Les Arts Incohérents (Las Artes Incoherentes), movimiento artístico que podría considerarse como un preludio almovimiento dadá. Estos intelectuales dueron quienes más influyeron en hacer del Montmartre de principios del decenio de 1880 un foco de atención de la vida artística y literaria de la vanguardia parisina.
 
 
¿Cómo es la exposición?
La muestra reúne una colección de 305 obras entre carteles, dibujos, grabados, pinturas, diarios y distintos objetos de época. Encontrarás obras de Toulouse-Lautrec, Édouard Manet, Louis Anquetin, Pierre Bonnard, Georges Bottini, Pablo Picasso, Maxime Dethomas, Hermann-Paul, Henri-Gabriel Ibels, Charles Léandre, Louis Legrand, Charles Maurin, Henri Rivière, Théophile Alexandre Steinlen, Louis Valtat y Adolphe Willette. 
 
La muestra ahonda en la función tan importante que tuvieron las producciones artísticas efímeras en las trayectorias de esta comunidad de artistas: la estampación, el cartelismo, la ilustración de libros y revistas, el diseño de partituras y otras obras en papel, que eran los medios con los que los artistas llegaban a una mayor audiencia.
 
La exposición se estructurada en nueve ámbitos, la muestra ahonda en las importantes contribuciones que todos estos artistas hicieron al arte de fin-de-siècle. Se inicia mostrando los paisajes de Montmartre; prosigue con una sección sobre el cabaré Le Chat Noir ¿centrándose especialmente en el teatro de sombras y el grupo de Las Artes Incoherentes¿, la prensa, los carteles y la relación del arte con los procedimientos de reproducción seriada y la comunicación de masas, y acaba con la vida nocturna, los espectáculos, el circo y la imagen de la mujer.

viernes, 22 de mayo de 2020

El Pilar de Zaragoza hace más de 150



El Pilar de Zaragoza hace más de 150 años... hacía 1866, en una fotografía de Mariano Júdez.
"Dura más que la obra del Pilar!!"  ...nos decían en Aragón nuestras madres y abuelas para referirse a algo que no se terminaba nunca.
Esta mañana he publicado una fotografía actual de la Catedral-Basílica de Nuestra Señora del Pilar o Santo Templo Metropolitano de Nuestra Señora del Pilar de Zaragoza (el monumento más visitado de toda España) y esta magnífica toma atribuida al pionero fotógrafo aragonés Mariano Júdez y Ortíz ( 1832-1874), puede ser una excelente comparativa en ese intervalo de tiempo de más de 150 años.
En aquellos años de mitades del s.XIX solamente lucía una torre (aún no terminada) de las cuatro que hoy existen.
Esa torre, es la llamada de "Santiago", que se levantó bajo la tutela del maestro aragonés Gaspar Serrano y que no sería hasta 1892 cuando el arquitecto Ricardo Magdalena la culminó con un gran chapitel de cuarenta toneladas que actualmente la adorna.
Aparte de las torres, todavía no se había empezado a construir la actual cúpula central.
Las obras de la segunda torre, llamada de "Nuestra Señora del Pilar" no se realizarían hasta 1903-1906, aunque el diseño de Magdalena y Fernando de Yarza databa de 1891.
Fue en esta torre (que hace con la de "Santiago" las veces de campanario) donde se instaló la famosa campana de la tristemente demolida Torre Nueva.
Esta campana (que dicen que pesa unas 8 toneladas) era la que alertaba a la población zaragozana de los ataques napoleónicos de los famosos Sitios de 1808-1809.
La torre de "Nuestra Señora del Pilar " costó seiscientas mil pesetas de la época.
Faltarían de levantarse las dos torres restantes y que son las que dan a la ribera, llamadas "San Francisco de Borja" y "Santa Leonor" y que fueron posibles gracias a un matrimonio benefactor, Urzaiz-Sala.
El largo proceso de construcción comenzaría en 1949 y no terminaría hasta 1961.
Las torres fueron dedicadas respectivamente a San Francisco de Borja y a Santa Leonor, en homenaje a los esposos benefactores.
En la fotografía y delante de la fachada del Pilar se observan maderos y maderas que posiblemente habían sido bajados por el mismo río Ebro (y antes río Aragón y otros afluentes) hasta aquí, desde las montañas de los Pirineos, por los legendarios Almadieros del Roncal.

Fotografía actual del Pilar y que sirve de comparativa...

jueves, 21 de mayo de 2020

Plaza de la Magdalena, Zaragoza, 1905

IMÁGENES DE LA CAPITAL DEL CIERZO / 1

Plaza de la Magdalena, Zaragoza, 1905

MARÍA PILAR GONZALO VIDAO
La Zaragoza del Anteayer Fotográfico Zaragozano.
Plaza de la Magdalena, hacia 1905.
Archivo Moncho García/Anteayer Fotográfico Zaragozano..
Plaza de la Magdalena. Archivo Moncho García, hacia 1905.
Fascinante fotografía en la que podemos disfrutar de parte de la fachada del desaparecido palacete renacentista, conocido como Casa Tejada. Dicha fachada era utilizada por los comerciantes de la calle Universidad para publicitar sus establecimientos, tales como el taller de construcción de carruajes de Francisco Huerta y Luis Palomo, en el número 1; el despacho de carbones vegetales de Miguel López, sito en el nº 1 accesorio o la tienda de vinos y licores de Segundo Yberni (sic), este situado en la calle Carrillo nº 7. A principios del siglo XX fue adquirida por don Juan Guitart, en él nació don Cristóbal Guitart Aparicio, historiador y autor de un importante archivo fotográfico, fallecido en 2015.
A la derecha de la imagen, la desaparecida Universidad Literaria Pedro Cerbuna, todavía sin la reforma efectuada por Ricardo Magdalena, que modificaba, entre otras cosas, la distribución de las fachadas del edificio, trasladando la entrada principal desde el Coso a la plaza de la Magdalena, con la sustitución de algunos de los ventanales por puertas de acceso y la construcción de un cerramiento con bellas rejerías. Inaugurada en 1912, el arquitecto no pudo ver su obra acabada, ya que falleció en 1910.
La fotografía no es solo hermosa por su calidad técnica y su vistosidad, encierra todo un acontecimiento social, nada más y nada menos que posar para la eternidad. En una época en la que la fotografía todavía era algo extraordinario para el pueblo llano, la chavalería se presta a aparecer en esta maravillosa fotografía con sus poses más divertidas y desenfadadas. ¡Quién sabe la cantidad de penurias, esfuerzo y trabajo que llevaban a sus espaldas en su corta vida! A los más mayores se les ve apoyados en la pared de la vieja universidad, en uno de los muchos braseros para pobres que poseía la ciudad, y es que el rey sol siempre ha servido tanto en invierno como en verano. La cotidianeidad hecha arte. Preciosa y precisa

jueves, 14 de mayo de 2020

Carteles Sovieticos Propaganda

43 ejemplos de cartelería soviética que hicieron de la propaganda un arte insuperable

43 ejemplos de cartelería soviética que hicieron de la propaganda un arte insuperable

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Portada
La Revolución de Octubre cumple esta semana cien años. A tan trascendental evento, acontecido realmente en noviembre por obra y gracia del calendario gregoriano, le han seguido numerosas biografías recién editadas, documentales de toda condición y sesudos artículos en los que se intenta atisbar el carácter trágico, incomparable y transformativo del poder soviético.
Sin duda, los hechos que liquidaron el régimen zarista y que colocaron a Rusia frente a una exploración comunista jamás antes vista en la historia de la humanidad cambiaron la faz de Europa y del mundo para siempre. Los experimentos sociales soviéticos, que tan ambiciosos resultaban y que tantos millones de muertos se llevaron por delante, configuraron una nueva era política dominada por los totalitarismos y la lucha eterna entre clases e intereses políticos divergentes.
Y si bien Europa guarda un amargo recuerdo de aquellos años y de todo lo que envolvió a la revolución, bien es cierto que, a su albur se generaron pequeños espacios de luminosidad creativa y artística. De entre todas las artes fomentadas con éxito por la Unión Soviética, ninguna resultó tan icónica y emblemática como la cartelería propagandística. La Revolución de Octubre y sus años venideros nos legaron los carteles más memorables jamás publicados en el mundo.
Aprovechando la efeméride, hemos querido hacer un pequeño repaso a las múltiples formas que adoptaron. Desde el romanticismo naïve de sus inicios hasta las formas más totémicas del constructivismo de los años '30, pasando por el vanguardismo abstracto y el futurismo, la cartelería, si bien a un servicio político, alcanzó su epopeya de la mano de los artistas soviéticos, y se configuró como una herramienta comunicativa y de masas indispensable en unos años de pura transformación.
Estas son algunas de las piezas más notables del periodo. En ellas se articulan narrativas de toda clase: desde la llamada la frente hasta el culto a la personalidad a Lenin o a Stalin, desde el orgullo obrero fuertemente enraizado en la minería y en el carácter grandilocuente de la industria hasta la dignidad campesina de un país que, en dos décadas, pasó del arado al átomo. Obras de arte hijas de una época. Obras que, cien años después, son tan influyentes e insuperables como entonces.

Trabajo
"El trabajo es esencial, el rifle está cerca". Obra de V. Lebedev, se publicó durante los tensos años de la Guerra Civil que siguió a la Revolución de Octubre y que enfrentó a las fuerzas bolcheviques contra las restauracionistas.

Analfabeto Buena
"Un alfabeto es como un hombre ciego", de A. Radakov. También fruto de los años veinte, en un momento en que la Unión Soviética se preparaba para alfabetizar a las grandes masas obreras y campesinas aún iletradas en la Rusia zarista.

Trabajo Buena
"¡Vergüenza a los llorones, flojos y sin fe!", cartel "motivacional" cuyo autor se desconoce, años '30.

Loteria
Un cartel promocional de la lotería en los años '30.

Nep
"De la Rusia de la NEP una Rusia socialista emergerá", G. Klutsis, años '30. La pieza, obra del importante autor constructivista letón, hablaba de la transición de la economía de mercado, semi-capitalista de los años '20 al futuro plenamente socialista que esperaba. La transición la realizó Stalin una vez depurados sus principales enemigos políticos de forma cruenta.

Barrer
"El camarada Lenin está barriendo la escoria de la Tierra", de V. Deni. Cartel de los años '20 muy icónico y frecuentemente copiado.

Rojos
Este cartel de E. Lisitskii, influyente artista vanguardista, ilustra hasta qué punto las nuevas corrientes artísticas se mezclaron con la propaganda soviética. En este caso, el cartel venía a representar la cuña "roja" en el corazón "blanco", una alegoría de la Guerra Civil que enfrentaba a ambos bandos.

 Trenes
"Por el plan industrial, por completar el plan quinquenal en sólo cuatro años, contra la religión".

Caucaso
También hubo tiempo para la propaganda turística, como este cartel de N. Zhukov que daba la bienvenida al Cáucaso, tierra natal de Stalin.

Guerra Patriotica
"¡Adelante hacia la victoria!", un sentido cartel durante la Segunda Guerra Mundial de V. Koretskii.

Aviones
"Las alas de la tierra soviética", de P. Sokolov-Skalya, publicado en 1941 en plena ofensiva nazi en la Unión Soviética.
 
43 ejemplos de cartelería soviética que hicieron de la propaganda un arte insuperable

Campesinos
"¡Ven con nosotros a la granja colectiva, camarada!". 1931.

Lenin1
43 ejemplos de cartelería soviética que hicieron de la propaganda un arte insuperable
"Todo el poder para los sóviets. Paz para el pueblo. Tierra para el campesino". Las líneas maestras del discurso soviético post-revolucionario, resumidas en un cartel modernista.

Manos
"Con gran trabajo cumpliremos con el plan", de G. Klustis. Otra pieza para motivar a los trabajadores de cara al ambicioso plan quinquenal.

Soviets
"¡Todos los trabajadores escogen los sóviets!".

Ejercito Rojo
"El comité de cooperativas de consumidores apoya al Ejército Rojo". Póster bélico en pleno contexto de la Guerra Civil.

Nazis
"¡Trabajadores, en alerta!". Un cartel anti-nazi.

Obreros Esvasticas
"¡Abajo el fascismo en el mundo!". Otro cartel anti-nazi.

Juventudes
"Las juventudes comunistas, la brigada de emergencia del plan quinquenal". Toda la iconografía soviética, resumida en un cartel.

Unidos
"¡Proletarios del mundo, uníos!". Durante los primeros compases de la Unión Soviética, Lenin aspiraba a internacionalizar la revolución, especialmente en Europa. Una política más pragmática en los años posteriores llevaría a los dirigentes a ocuparse de sus propios asuntos (hasta la Segunda Guerra Mundial y su posguerra), pero durante un breve tiempo carteles como este proliferaron.

Voluntarios
43 ejemplos de cartelería soviética que hicieron de la propaganda un arte insuperable
Un legendario cartel de llamada a voluntarios en la Segunda Guerra Mundial.

Madre Llama
43 ejemplos de cartelería soviética que hicieron de la propaganda un arte insuperable
"¡La Madre Patria llama!". Stalin enmarcó la invasión nazi dentro de una lucha patriótica contra la ocupación extranjera, y de ahí las fervientes llamadas al sentimiento nacionalista en carteles como este durante la Segunda Guerra Mundial.

Otro
"Los diez comandantes del proletariado".

Lenin3
El culto a la personalidad fue un aspecto clave de la propaganda soviética tanto bajo el mandato de Lenin como bajo el de Stalin.

Steel
"Con armas derrotaremos al enemigo, con duro trabajo tendremos pan. ¡A trabajar, camaradas!". Cartel de los años '20.

Berlin
Un cartel celebrando la toma de Berlín en 1945.

Defender Moscu
Un épico cartel de 1941 llamando a la defensa de Moscú ante la invasión nazi.

Tercera Internacional
"Larga vida a la Tercera Internacional Comunista, de un Octubre rojo a la revolución mundial". Cartel de principios de los años '20.

Vigilancia
"La vigilancia es nuestra arma", de I. Setebryanyi, publicado en 1941.

Octubre 19390
La prominencia del obrero frente a las fuerzas que lo subyugan, en 1930.

Libros Buena
La cultura fue un aspecto crucial de la política soviética.

Defender La Urss
"Defender la URSS", V. Kulagina, 1930.

Capitalismo
"Muerte al capitalismo", de V. Deni.

Gente Real
"La realidad de nuestro programa es la gente real, estamos unidos", de G. Klustis, publicado en 1931.

Alcohol
Cartel anónimo contra el consumo de alcohol. Tras unos años de cierto libertinaje, las libertades e incluso la moralidad se hicieron más restrictivas en la Unión Soviética.

Grano
Un cartel de 1944 llamando al esfuerzo laboral para alimentar al hambriento Ejército Rojo.

Revoluto
Cartel conmemorativo de la revolución, ya centenaria.

Ant
Un cartel de 1968 anti-estadounidense, de E. Artsrunyan.

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Un cartel que, como tantos otros, glorificaba la figura del obrero durante los primeros años del comunismo.

Atletas
La cartelería abarcaba todos los aspectos de la vida soviética, como este de V. Koretskii en el que se promociona el atletismo.

Rabi
Otro cartel de la Gran Guerra Patriótica, de I. Rabichev.

Lenin
Un cartel constructivista dedicado a Lenin.

Petro Dos
"¡Todos defienden Petrogrado! El enemigo está a las puertas". Un cartel de N. Kochergin de 1919 en el que se llamaba a la defensa de, por aquel entonces, la precaria revolución.