Neoimpresionismo
(1886-c. 1900)
El impresionismo tuvo una influencia inmensa y duradera, si bien a finales de la década de 1880 algunos artistas comenzaron a verle las limitaciones y a plantearse su modernización y reestructuración. El escritor y crítico de arte Félix Fénéon (1861-1944) acuñó el término «neoimpresionismo» en 1886 al contemplar una pintura del nuevo estilo de Seurat en la última exposición impresionista.
Seurat fue un alumno harto convencional de la principal escuela de arte de París, la École des Beaux-Arts. Estudió arte clásico y renacentista en el Louvre y admiraba la obra de los impresionistas. Al irse formando como artista se centró en un aspecto específico del impresionismo, y concibió nuevas técnicas y planteamientos en conexión con éste. Amante de las vibrantes paletas de los impresionistas, se volcó en explotar las teorías científicas del color aún más de lo que éstos habían hecho. En general, los impresionistas utilizaban el color de manera intuitiva, confiando en la percepción de los objetos que tenían delante de ellos, aplicando distintas tonalidades y evitando con frecuencia el negro. A Seurat también le interesaba plasmar el color y la luz, pero desarrolló un método más tradicional y científico de usar el color en sus pinturas. Rechazó los efectos efímeros creados por los impresionistas y, en su lugar, concibió un método altamente formalizado y estilizado. Le influyeron en particular varios libros y artículos acerca de las teorías del color publicados en años recientes.
Puntos coloreados
A diferencia de muchos movimientos artísticos, el neoimpresionismo tenía un nombre positivo, inventado por Fénéon, admirador de la obra de Seurat, para describir lo que consideraba una nueva fase del impresionismo. El término alude a una técnica pictórica concreta en la que los pigmentos no se mezclan en la paleta ni en el lienzo, sino que son puntitos de color puro colocados unos junto a otros en el lienzo, hasta construir la imagen. De lejos, los ojos del espectador mezclan los colores. A principios de la década de 1880,
Seurat había estudiado las teorías del color de Chevreul, Rood y Blanc y se decidió a usarlas, convencido de que conseguiría crear colores más intensos que llamaran la atención de los espectadores. La teoría del color que más lo seducía era la «ley del contraste simultáneo», según la cual los colores complementarios (opuestos en la rueda de color) se resaltan mutuamente cuando se yuxtaponen.
Seurat bautizó su nueva técnica pictórica como «separación del color» o «divisionismo». También se la denomina «puntillismo», si bien Seurat rechazaba este apelativo. La idea general era que colocando colores independientes, en lugar de mezclados, la mezcla óptima natural del espectador imprimiría más vivacidad e intensidad a los colores.
Contrastes complementarios
Los colores complementarios son: naranja y azul, violeta y amarillo, y rojo y verde. Al yuxtaponer estos pares, los colores se antojan más vívidos. En una carta de 1890, Seurat explicaba que su arte consistía en contrastes de claroscuros y entre colores complementarios «rojo-verde, naranjaazul, amarillo-violeta». Su método divisionista se basaba en las «reglas» de la teoría del color, en base a la cual determinaba el color de cada pincelada de sus lienzos (a menudo miles de puntos diminutos)
El inmenso lienzo de Seurat Tarde de domingo en la isla de la Grande Jatte (1884-1886) es la segunda obra que expuso y se considera la primera obra maestra del divisionismo. Fue la obra que inspiró a Fénéon el nombre del movimiento. Expuesta por vez primera en la última muestra impresionista de 1886 en París, La Grande Jatte fue vilipendiada con severidad. Más polémico aún que el impresionismo en sus albores, el divisionismo se consideraba a todas luces mecánico y contrario a las nociones comúnmente aceptadas del arte. La escena urbana moderna se asemejaba a muchos cuadros impresionistas, pero, en lugar de transmitir sus efectos efímeros, Seurat buscó captar algo más significativo.
La influencia del neoimpresionismo
En el primer Salon des Indépendants de 1884 (una exposición anual establecida como alternativa al Salón gubernamental oficial), Seurat conoció a Paul Signac (1863-1935), quien se sintió inmediatamente inspirado por los métodos y las teorías del color. También él empezó a experimentar con el método divisionista de pintura, si bien sus marcas siempre fueron menos sutiles, más vagas y dispersas que los diminutos puntos de Seurat, y sus lienzos se antojaban incluso más luminosos. Signac, muy prolífico, pintó sus motivos preferidos: paisajes mediterráneos con la costa, el mar y barcos. Tras la prematura muerte de Seurat en 1891, Signac se hizo con el liderazgo del neoimpresionismo, movimiento al que se mantuvo fiel durante toda su carrera. Ejerció una honda influencia en generaciones futuras de artistas, incluidos Henri Matisse (1869-1954) y André Derain (1880-1954). Otros pintores neoimpresionistas también expusieron en el Salon des Indépendants, entre ellos
Albert Dubois-Pillet (1846-1890), Charles Angrand (1856-1926) y Henri-Edmond Cross (1856-1910). Desde el principio, Pissarro y su hijo Lucien (1863-1944) se sintieron seducidos por el neoimpresionismo y durante varios años pintaron usando la técnica divisionista, si bien aplicaban pinceladas diminutas en lugar de puntos. Camille Pissarro retornaría posteriormente a un estilo más impresionista. En 1886, cuando Van Gogh llegó a París, también quedó fascinado por las teorías y algunas obras del método. El neoimpresionismo fue un movimiento efímero, pasajero, pero su influencia fue capital para la evolución del arte del siglo xx.
Las modelos
He aquí la tercera gran pintura que Seurat expuso y su segunda obra completamente divisionista o neoimpresionista. Como casi todas sus obras, se trata de un lienzo de grandes dimensiones, cosa que recalca la pequeñez de los puntos y el meticuloso proceso de creación de la pintura. Disponía los puntos de cada tonalidad hasta componer la imagen final multicolor. El lienzo muestra una modelo en tres poses, desnudándose, posando y vistiéndose en el estudio del artista ante su obra La Grande Jatte, apoyada en la pared.
Probablemente Seurat pretendiera mostrar que un tema tradicional podía someterse a su técnica tanto como cualquier materia impresionista. Diseminados por el suelo hay elementos de La Grande Jatte, incluidos sombreros, zapatos, parasoles y un cesto con flores.
Teorías del color
Durante el siglo xix, varios científicos publicaron obras divulgativas acerca de las teorías del color, efectos ópticos y nuestra percepción del color. Entre estos escritores figuraban Johann Wolfgang von Goethe (1749-1832), Charles Blanc (1813-1882), Michel Eugène Chevreul (1786-1889) y Ogden Rood (1831-1902). Estas teorías, que incluían ideas acerca de la yuxtaposición de colores, contrastes y armonías, influyeron sobremanera en los artistas y en muchos casos sirvieron de base a las técnicas neoimpresionistas.
La idea en síntesis:
teorías del color científicas aplicadas a la pintura
Hay quien ve poesía en mis pinturas; yo sólo veo ciencia.
Georges Seurat
El pintor anarquista no es aquel que crea pinturas anarquistas, sino el que lucha con su individualidad contra las convenciones oficiales.
Paul Signac













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