(c. 1890-1934)
Con
sus vibrantes paletas y sus pinceladas expresivas, Van Gogh, Gauguin y los
«fauves» allanaron el terreno para el expresionismo. Surgido en Alemania a
principios del siglo xx motivado por el descontento general, el expresionismo
consistió en plasmar representaciones potentes, cándidas e individuales de los
puntos de vista personales de los artistas. Fue un movimiento completamente
subjetivo sin un estilo único.
Se cree que el término «expresionismo» lo acuñó el historiador de arte checo Antonín Matejcek (1889-1950) en 1910, cuando describió un nuevo estilo artístico que se antojaba el opuesto al impresionismo.
Para Matejcek, los expresionistas buscaban plasmar sus sentimientos más íntimos, en lugar de las apariencias externas e imparciales de los impresionistas. Dos años más tarde, 1912, el escritor y editor Herwarth Walden (1879-1941) volvió a emplear este término en su revista Der Sturm («La tormenta»).
Ambientes y sensaciones
El término «expresionismo» se utilizó para
describir las sensaciones, los sentimientos y las ideas que algunos artistas
transmitían a través de imágenes vívidas, crudas, intensas y distorsionadas. La
obra de arte devino subjetiva y personal, en lugar de objetiva y ajena. Los
artistas trabajaban con colores arbitrarios y composiciones discordantes, pues
no intentaban reflejar la vida tal como era ni crear impresiones estéticamente
complacientes, sino captar emociones a través de colores potentes y composiciones
dinámicas. Como muchos movimientos artísticos, el expresionismo nunca fue un
grupo unificado y muchos artistas calificados como expresionistas no se
conocían ni aceptaban tal etiqueta. El arte expresionista emergió de manera más
o menos simultánea en Alemania a medida que la sociedad fue sintiéndose cada
vez más incómoda y ansiosa ante el mundo moderno. Los expresionistas
reaccionaban asimismo contra el arte tradicional, al tiempo que apoyaban
movimientos como el simbolismo y a artistas como Van Gogh, Edvard Munch
(1863-1944) y James Ensor (1860-1949). En su mayoría ansiaban afectar a los
espectadores con las imperiosas emociones que plasmaban, en lugar de
impresionarlos con sus habilidades técnicas.
Die Brücke
Existieron varios colectivos
expresionistas. En 1905 en Dresde, cuatro artistas alemanes encabezados por
Ernst Ludwig Kirchner (1880-1938) formaron Die Brücke («el Puente»). Junto con
Max Pechstein (1881-1955), Kees van Dongen (1887-1968), Emile Nolde (1867-1956),
Karl SchmidtRottluff (1884-1976) y Erich Heckel (1883-1970), los artistas de
Die Brücke buscaban desafiar y confrontar los estilos artísticos aceptados
tradicionalmente, que a la sazón eran el impresionismo y el posimpresionismo.
Estos artistas consideraban que su obra serviría como puente entre el arte
anterior y el moderno. En 1906 celebraron su primera exposición y publicaron un
manifiesto del grupo. La mayoría de ellos pintaba de un modo intencionadamente
simplificado y no refinado, y desarrolló un estilo que distorsionaba los temas
y colores de manera significativa, realzando o exagerando determinados
elementos. A menudo pintaron imágenes de la ciudad moderna para transmitir lo
que consideraban un mundo cada vez más agresivo e intimidatorio. Nolde estuvo
brevemente vinculado a Die Brücke, pero fue más conocido como expresionista
que trabajaba solo. Los artistas de Die Brücke también estaban influidos por
el primitivismo (el arte de países como África y Oceanía, que consideraban
directo, sincero y natural). En la sombra de la primera guerra mundial, la vida
moderna se les antojaba insoportable y las personas egoístas, codiciosas y
crueles, y señalándolo gráficamente pensaban poder cambiar la sociedad a mejor.
La mayoría de los artistas de Die Brücke emigró a Berlín entre 1910 y 1914.
Der Blaue Reiter
En 1911 se formó en Múnich otro grupo de
artistas, Der Blaue Reiter («el Jinete Azul»). Entre sus integrantes figuraban
Vassily Kandinsky (1866-1944), Franz Marc (1880-1916), Paul Klee (1879-1940),
Alexej von Jawlensky (1864-1941) y Auguste Macke (1887-1949). Dispuestos a
revelar verdades espirituales, su nombre procedía de un lienzo de Kandinsky
homónimo de 1903. Tanto Kandinsky como Marc adoraban la potencia y la belleza
de los caballos y creían en el significado místico del color azul. Sus fuentes
de inspiración fueron Van Gogh, Gauguin, Munch y el arte primitivo, y creían
que su arte podía restaurar un significado más hondo a las vidas de las
personas. Kandinsky confesó querer establecer «una nueva relación con la
naturaleza». A pesar de que Der Blaue Reiter fue menos formal que Die Brücke y
jamás publicó un manifiesto, en 1912, Marc y Kandinsky editaron una colección
de sus ensayos sobre el arte. En tanto que cabecilla del grupo, Kandinsky creía
que los colores y las formas simples tienen el poder de comunicar sensaciones y
ambientes, lo cual convierte el tema pictórico en algo superfluo. De ahí que él
fuera uno de los primeros artistas en producir obras abstractas. Los miembros
de Der Blaue Reiter pintaron imágenes simples, llenas de vida y color con las
que plasmaron sus sentimientos y críticas al mundo moderno. Al estallar la
primera guerra mundial en 1914, Marc y Macke fueron reclutados por el ejército
alemán y cayeron abatidos poco después; los miembros rusos del grupo
(Kandinsky, Von Jawlensky y otros) tuvieron que regresar a sus hogares. Der
Blaue Reiter se disolvió de inmediato.
Otros expresionistas alemanes notables que
trabajaron mayormente de manera independiente expresando sus propias e
imponentes emociones, sobre todo los horrores de la guerra, fueron: Otto Dix
(1891-1969), Lionel Feininger (1871-1956), George Grosz (1893- 1959) y Max
Beckmann (1814-1950). Hubo también artistas coetáneos en otros países, como
Georges Rouault (1871-1958) en Francia y Oskar Kokoschka (1886-1980) y Egon
Schiele (1890-1918) en Austria
El
grito
El artista noruego Edvard Munch fue una
inspiración para el expresionismo. En 1893 produjo grabados y una pintura, El
grito, que retrata a una figura agonizando recortada contra un cielo rojo. Al
fondo se distingue Kristiania (actual Oslo), en Noruega. Munch pintó la obra
tras escribir el siguiente recuerdo: «Caminaba por un sendero con dos amigos un
atardecer y, de súbito, el sol se puso y el cielo se tornó rojo sangre. Hice un
alto en el camino, exhausto, y me apoyé en una valla. Había sangre y lenguas de
fuego sobre el fiordo azul negruzco y la ciudad. Mis amigos continuaron
caminando. Yo me quedé allí, temblando de ansiedad. Noté un grito infinito
atravesando la naturaleza».
Nietzsche
El expresionismo se ha vinculado a la
escritura del filósofo alemán Friedrich Nietzsche (1844-1900). En El nacimiento
de la tragedia (1872), Nietzsche diferenciaba entre dos tipos de experiencia visual:
la apolínea y la dionisíaca. Lo apolíneo representa el orden y los ideales
sopesados, mientras que lo dionisíaco simboliza características más
individuales basadas en el caos y las emociones intensas, en lugar de en el
pensamiento racional. Con sus colores atrevidos e imágenes distorsionadas y
apasionadas, los expresionistas eran dionisíacos.
«Cuanto
más temible se torna el mundo, más abstracto se vuelve el arte.»
Vassily
Kandinsky
«Un
pintor pinta la apariencia de las cosas, no su corrección objetiva; de hecho,
crea nuevas apariencias de las cosas.»
Ernst
Ludwig Kirchner
La idea en síntesis:
el arte expresa la angustia interior


















































