
miércoles, 30 de noviembre de 2022
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martes, 29 de noviembre de 2022
Gato devorando un pájaro
Gato devorando un pájaro
Artista: Pablo Picasso
España, 1939
Colección particular
Técnica: Óleo (96,5 x 128,9 cm.)
No hay gatos policías.
El gato es una criatura fascinante: de un ser cariñoso, dispuesto a compartir su comida con un artista hambriento como Picasso en su etapa más azul, pasa a ser un bicho cruel y sanguinario que destroza un pájaro sin razón. Bello animal. Aristocrático. Camina con la misma elegancia por salones de palacio que por callejones oscuros, pero ¡qué hijo de puta el Felis Silvestris Catus…!
Evidentemente, en pleno 1939, de lo que habla Picasso no es de sus adorados gatos, sino de la terrible situación en su país. Franco entra en Barcelona en enero (la madre del artista fallece también ese mes) y en marzo cae Madrid. La Guerra Civil llegaba a su fin, pero empezaba la represión, continuando la violencia sin sentido. También el resto de Europa empezaba su pequeño conflicto, y de pronto todo se llena de gatos y pájaros, de depredadores de ojos salvajes y víctimas torturadas, devoradas vivas.
Como en este terrorífico lienzo donde este gatito con sus afiladas garras y colmillos destripa a un pájaro (un cuervo quizás, la paloma de la paz…). A Picasso le parece la mejor imagen de lo que había ocurrido y de lo que faltaba por ocurrir.
Terrorífica imagen porque es una escena cotidiana, algo natural si así se quiere ver. Una escena que se repetirá, sin duda, por mucho que lo denuncien los artistas, primeros encargados como agentes sociales de alertar de putas mierdas intolerables
sábado, 26 de noviembre de 2022
Ecce Homo
Andrea Mantenga 1500
Temple sobre lienzo 54x42 cm
Mister Jacquemart-Andre, Paris
La obra de Andrea Mantegna (1431-1506) ha sido tachada de aséptica, pero algunas de sus imágenes de la Virgen y el Niño son profundamente conmovedoras, al igual que esta representación de Cristo. Fue pintada hacia el final de su vida, en la cumbre de su reputación. Mantegna, niño prodigio educado en un ambiente artístico e intelectual tan estimulante como el de Padua, puso en prácticas sus influencias formativas como pintor oficial de la corte de Mantua. En esta imagen de la crucifixión se inserta en una de las tradiciones del arte cristiano de la época, la del ecce homo (en latín "he aquí el hombre", la respuesta que se atribuye a poncio pilatos cuando los judíos le pidieron que crucifícase al Mesías). Estas pinturas suelen centrarse en la cabeza o el torso de Jesús, que lleva una corona de espinas, y que en muchos casos aparece con una soga al cuello, las manos atadas y marcas de azotes. Lo habitual es que mide compasivamente a sus acusadores. Todo ello aparece en el cuadro, pero mantengna como en tantos otros casos, le da un toque personal mediante el uso de los colores claros, formas bien definidas y un dominio excepcional de la organización espacial. Los rostros crueles que rodean a Cristo casi no caben en el cuadro. Triangulando a los acusadores detrás de Jesús, Mategna hace que parezcan más malvados y Cristo más triunfante e intocable. La expresión triste de Jesús contrasta al máximo con las miradas penetrantes de los otros personajes. Mantengna influyó profundamente en el Renacimiento, sobre todo en su cuñado Giovanni Bellini y en el pintor alemán Alberto Durero.
Árboles y maleza
Árboles y maleza
viernes, 25 de noviembre de 2022
La Trinidad del Antiguo Testamento
La Trinidad del Antiguo Testamento
Andrei Rubriov 1410
Pintura al temple sobre madera 142 x 114 cm
Galería Tretiakov, Moscu
Andrei Rubriov (1360-1430) creció en un período de resurgimiento de la iglesia ortodoxa Oriental, y llegó a ser considerado uno de los mayores pintores de iconos rusos. Se educó con Prokhor de Gorodest y colaboró con Teófanes el Griego en la decoración de la catedral de la Anunciación en Moscú. Su estilo único rompió con la severidad de la forma, color y expresión de los iconos de la tradición bizantina rusa, y le infundió una bondad espiritual que cultivó en su vida ascética como monje en el Troitse Siergieva Lavra. La Trinidad del Antiguo Testamento fue considerada de inmediato importante, y su formato fue copiado y propagado al poco tiempo. El Consejo Eclesiástico de Moscú llegó a incluir esta gran obra de arte en el canon oficial como la representación ideal de la Santa Trinidad. La Trinidad del Antiguo Testamento también se conoce como La hospitalidad de Abraham, debido a su referencia al Génesis, 18, donde se le aparecen tres ángeles Abraham en Mamre. Rubriov prefirió no plasmar elementos narrativos de esta historia con el fin de transmitir ideas complejas acerca de la Trinidad (objeto de muchas discusiones por parte de los teólogos) mediante una sola imagen simbólica. Este icono puede ser interpretado como la Trinidad del Nuevo Testamento, consistente en Dios Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. En este caso, el cáliz corresponde a la eucaristía. Todas las figuras sostienen báculos, símbolo de su divinidad. En esta pinturas plácidas, serenas y contemplativas, Rublióv aplicó su talento de manera innovadora al servicio de sus apasionadas creencias religiosas.
miércoles, 23 de noviembre de 2022
Winterbild
Winterbild
Artista: Paul Klee
Alemania, 1930
Colección particular
Técnica: Acuarela Tinta (31,9 x 48,9 cm.)
Paisaje invernal.
Klee presenta un paisaje invernal muy simplificado, pero que representa perfectamente a la estación del frío: colores fríos (gris plomizo en el cielo, nieve blanca en el suelo), aunque salpicado por aquí y por allá de brillantes elementos cromáticos abstractos, deudores de su pasado orfista. Él fue el que dijo esa maravillosa frase de «una línea es un punto que se pone a caminar».
Como vemos, Paul Klee no estaba precisamente interesado en imitar de forma fiel la apariencia exterior de la naturaleza, y aunque era sensible a las sensaciones que le provocaban los paisajes, prefería crear un arte que surgiera de un proceso creativo interior, que a su vez se preservaría en la obra. Como una analogía entre la naturaleza y el trabajo creativo del artista, que en su opinión estaban sujetos a las mismas leyes.
Winterbild (algo así como «imagen de invierno») es un ejemplo de su filosofía de no representar la naturaleza, sino su esencia, resumida en la riqueza cromática y la simplificación formal típica del artista.
El resultado es esta encantadora imagen, que quizás nos puede parecer algo infantil e ingenua, pero que rápidamente asociamos al invierno y que está tan bien sintetizada que bien podría servir de fondo para un videojuego del ambientación invernal.
viernes, 18 de noviembre de 2022
La Absenta
La Absenta
Artista: Edgar Degas
Francia, 1876
Título original: L'Absinthe
Museo: Museo d’Orsay, París (Francia)
Técnica: Óleo (92 x 68 cm.)
La bebida espirituosa de moda.
En el Café de la Nouvelle (Pigalle), Ellen Andrée y Marcellin Desboutins se toman una copa de esta bebida tan de moda a finales del XIX, sobre todo entre la juventud impresionista.
Conociendo a Degas, los protagonistas no estaban ahí sentados cuando el artista pintó la obra, sino en su estudio, y además seguro que posaron por separado.
¡Vaya cara se les debió quedar a ver el cuadro de su amigo Degas! Parecen una puta y un borracho…
El encuadre es típico de Degas, como en una fotografía, con las figuras descentradas y “amputadas” para mostar en primer plano la esquina de una mesa de mármol.
Y hay también un efecto típico de los impresionistas: El espejo de la pared, donde vemos el reflejo borroso de los dos protagonistas, aumentando más la sensación de embriaguez.
No hay relación entre ellos. Están juntos físicamente, pero claramente perdidos en sus pensamientos. Es culpa del alcohol, concretamente la absenta (el Diablo Verde), una bebida que por causar tremendas alucinaciones acabaría por prohibirse en media Europa.
Durante la década de 1860 la absenta se había vuelto tan popular que muchos bares y cafés indicaban que a las 5 p.m. se producía l’heure verte (“la hora verde”). Se convirtió por aquel entonces en la imagen principal del movimiento bohemio.
Por cierto, España es uno de los países en los que su consumo es todavía legal.
jueves, 17 de noviembre de 2022
El Cantar de los Cantares
Artista: Ithell Colquhoun
Reino Unido, 1933
Título original: Song of Songs
Colección particular
Técnica: Óleo (86 × 72,5 cm.)
Ya sabemos que la Biblia está plagada de sexo y violencia. Quizás por eso es un best-seller.
En sus 73 libros hay todo tipo de escenas subidas de tono, pero si hay un libro hot stuff de verdad en la Biblia, ese es el famoso Cantar de los Cantares, donde ni se habla de religión, ni se menciona siquiera a Dios, ni nada parecido. Habla simple y llanamente de sexo.
¿Porqué está en la Biblia entonces…? Ni idea. Quizás porque se le atribuye su autoría a Salomón (dato que cualquier historiador serio refutará).
El texto va de dos amantes diciéndose guarrerías.
Primero, algunos piropos:
Tus ojos son palomas por entre el velo de gasa.
Tu cabellera, un rebaño de cabras subiendo al Galaad.
Tus dientes como ovejas esquiladas saliendo de se bañar.
Mellizos tus dos pechos de gacela paciendo entre azucenas.
Ahora, los preliminares:
Que me bese, que me bese con los besos de su boca.
Mejores son que el vino tus amores.
Después empieza la faena:
Cuando el rey en su lecho reposa,
exhala mi nardo sus aromas.
Bolsita de mirra es el mi amado
aquí entre mis pechos descansando…
¿Mi nardo? ¿Bolsita de mirra…? En fin, que siga la fiesta:
El torno de tu cadera, una alhaja, obra de un buen orfebre.
Es tu ombligo una jarreta en donde no falta el vino.
Tu vientre, un montón de trigo rodeado de azucenas.
Tus pechos, dos cervatillos, gemelos de una gacela.
Lúbricas metáforas que finalmente nos llevan al clímax:
Mi amado metió su mano por los resquicios del cierre.
Las entrañas me temblaron cuando a abrirle levantéme.
Goteó mirra en mis manos
cuando toqué los candados.
Erotismo bíblico que inspiró a artistas como la surrealista británica Ithell Colquhoun, que ilustra con elegancia y buen hacer una de estas tórridas escenas.
Joven marido: primera compra
Joven marido: primera compra
Artista: Lilly Martin Spencer
Estados Unidos, 1854
Título original: Young Husband: First Marketing
Museo: Museo Metropolitano, Nueva York (Estados Unidos)
Técnica: Óleo (74.9 x 62,9 cm.)
El hombre blandengue
Lilly Martín Spencer retrató las aventuras y desventuras de la clase media estadounidense en el siglo XIX. Escenas costumbristas y domésticas que tuvieron un gran éxito entre la población. De hecho, gracias a la venta masiva de reproducciones baratas de sus pinturas, la artista y su esposo pudieron ir tirando económicamente.
De hecho, era Lilly la que se encargaba de traer algo de dinero a casa y su marido Benjamín Rush Spencer ayudaba en las labores domésticas, algo inaudito en una familia de clase media decimonónica.
Aquí vemos una de esas escenas: un recién casado que va a la compra, y no se le ve muy experimentado en esos menesteres. Al pobre hombre se le caen las cosas de la cesta y para mayor humillación, los transeúntes se ríen de semejante espectáculo.
Spencer utilizó a su propio marido como modelo, y consigue describir —entre el humor, la crítica social y el costumbrismo— un ejemplo de ansiedad social de la época: los roles del hogar. Son debates que hoy pueden parecer casi absurdos, pero hasta hace no mucho era casi ciencia ficción que un hombre participara en estos pequeños quehaceres domésticos.
Autodidacta, Spencer pudo dedicarse —no sin dificultades— a su verdadera vocación, que era pintar. Y aunque no le faltaron críticas a su estilo (cierto es que las cabezas que pintaban parecen algo grandes comparadas con el cuerpo, aunque eso le da cierto encanto y humorismo a escenas como esta), lo cierto es que sus pinturas tuvieron muchísimo éxito y fueron reproducidas en masa para decorar hogares tan normales como el suyo.
miércoles, 16 de noviembre de 2022
Mujer leyendo
Artista: Jan Sluyters
Países Bajos, 1911
Título original: Lezende vrouw
Técnica: Óleo (78 x 54,7 x 6,1 cm.)
Fauvismo no... ¡Lo siguiente!
La mano de Greet descansa sobre el libro que hay en la mesa. Sluyters ya nos está mintiendo con su título: la mujer no está leyendo. Nos mira. ¿Quizás nos está leyendo a nosotros? ¿Quizás lo lee a él?
Sluyters aprisiona a esta mujer con esos contornos de colores brillantes típicos de su estilo. Y es que cuando era un muy prometedor estudiante holandés, a Jan Sluyters lo pilló el fauvismo mientras estaba en París en 1906, y se infectó de arte moderno. Desde ese momento el color se convirtió en protagonista absoluto de su arte. Los fauvistas, como ya sabréis, eligen el color por su valor expresivo y decorativo, no precisamente porque la realidad sea así. Por eso algunos cuadros fauvistas parecen como si los viera Predator con su visión térmica.
Sluyters lleva incluso más allá ese uso fauvista del color con una insólita audacia en su arbitrariedad cromática y el uso de fortísimos contrastes. No solo adopta el estilo francés si no que desarrolla su propio y expresivo estilo.
La modelo es Margaretha Frederika van Cooten, alias Greet, segunda esposa y musa de Sluyters, que la pintó hasta la náusea, más o menos colorida, pero siempre con su belleza intacta. Se puede intuír el amor que sentían el uno por el otro.
Quizás el enamorado pintor veía a su amor así, rodeada de colores vivos.
domingo, 13 de noviembre de 2022
Otoño en el templo Tofuku-ji
de Teruhide Kato (1936 - 2015)
Xilografía japonesa
Teruhide Kato - Después de una exitosa carrera como importante diseñador contemporáneo de kimonos, Teruhide Kato comenzó a pintar y crear grabados en madera a mediados de la década de 1980, utilizando su amada ciudad natal de Kioto como tema. Ricas en belleza arquitectónica y natural, las sorprendentes imágenes de Kato capturan la magia tranquila de esta hermosa ciudad. Los bloques de madera de Kato están bellamente impresos a mano en papel de alta calidad en Kioto.
En 1991, Kato hizo su debut internacional en xilografía en Nueva York y el libro "Kyoto Romance" se publicó junto con su exposición individual allí. El estilo artístico de Kato es único y, al igual que sus diseños de kimonos, sus grabados en madera equilibran las imágenes japonesas tradicionales con una estética de diseño japonés moderno. Estos son hermosos diseños contemporáneos y hacen hermosas exhibiciones enmarcadas.
Sangetsu-an
Sangetsu-an,
Museo Hakone 8" x 11"
Toshi Yoshida YSH21
Los miembros de la familia japonesa Yoshida han sido artistas, diseñadores de pergaminos y pantallas y grabadores desde el siglo XVII. Con el advenimiento del movimiento Shin Hanga en la década de 1920 y el enfoque en la creación de grabados en madera que atrajeran tanto a la estética occidental como a la japonesa, Yoshida Hiroshi comenzó a crear en este estilo. Luego se convirtió en uno de los más grandes artistas del movimiento Shin Hanga e inspiró a las futuras generaciones de su familia. Después de varias visitas al Mendocino Art Center en California, su hijo Toshi Yoshida fundó la Academia Yoshida Hanga en Miasa, en los Alpes japoneses. Conocido como el Bunkacenter, se convirtió en la escuela más influyente para el grabado en madera japonés. Hoy está dirigido por el hijo de su Toshi, Tsukasa Yoshida, nacido en 1949.
Los artistas de Yoshida han viajado mucho, incluidos los EE. UU. y África, y retratan una variedad de temas naturales que rara vez se encuentran en las impresiones japonesas, incluidas muchas de América. Cada impresión está en excelentes condiciones, nunca enmarcada y los tamaños individuales se indican debajo de la imagen.
Los diversos estilos de cada artista representan un tesoro de belleza natural y escenas icónicas de todo el mundo. El Museo de Arte de Mount Holyoke College, Massachusetts, presentó recientemente una exposición del legado artístico de la familia Yoshida. El Instituto de Arte de Minneapolis ha publicado el legado japonés: cuatro generaciones de artistas de la familia Yoshida que presenta su principal exposición de la familia.
viernes, 11 de noviembre de 2022
La Rêverie
PIERRE-AUGUSTE RENOIR
1877
Jeanne Samary y Pierre-Auguste Renoir.
Necesito parecer bella, Pierre, o más que bella, sofisticada, moderna, interesante y, si me apuras, intrigante. No sé cómo expresar qué es lo que espero de este cuadro, pero estoy segura de que sabrás captarlo. No hagas como en otros, muéstrame como te gustaría verme, como si fuese la gran dama de la comedia francesa y cada noche escuchara aplausos al caer el telón. Creo que me entiendes cuando te digo que necesito, más que una obra de arte, un cartel, algo que los regentes de teatros vean y de manera instantánea piensen en mí para alguna representación. ¡Te puedes creer lo que escribieron de mí esos críticos mordaces de pluma viperina después de dejarme la piel en el Tartufo!, que «era graciosa la chica rellena de mofletes sonrojados que daba vida a la sirvienta, a Dorina», es o no es para deprimirse. Una trabaja y trabaja para llegar a ese momento y todo lo que lees de ti al día siguiente es una enumeración de adjetivos con un tono despectivo. La chica graciosa, ¿qué soy, un bufón del que se espera un chiste en un instante de la representación? Sí, sí, es una comedia, y de alguna forma todos somos bufones, pero no me refiero a reírse conmigo, tengo la sensación de que esos críticos se reían de mí.
Rellenita, por no llamarme gorda, pero ¿qué se creerán esos vejestorios que huelen a naſtalina y que no han intuido la belleza en kilómetros a la redonda, o la clase, o me atrevería a decir que la educación? De un crítico espero que hable de mi entonación, de los movimientos, de la veracidad, de si el público ha disfrutado, pero ¿de mi aspecto físico? ¿Acaso hacen lo mismo con los hombres? Seguro que no se atreven, es más fácil frivolizar con una mujer. Nosotras no alzaremos la voz ni los buscaremos en la taberna de enfrente del teatro para pedirles explicaciones. Rellenita y de mejillas sonrosada, todos sabemos que las mejillas y la cintura son de vital importancia para representar a Molière. Temo que me quieran adjudicar siempre personajes graciosos, ser la que anima la función cuando entra en escena, la tonta, la patosa, la despistada. Yo soy actriz, he estudiado para eso, mi vida gira alrededor de un teatro. Me inscribí en la Academia Nacional, me he esforzado hasta casi perder el aliento, todo para que a alguien sentado en una butaca lo único que se le ocurra decir sobre mi contribución a la obra es que soy esa rellena graciosa que hace de sirvienta.
Es injusto, Pierre, lo sabes, ¿cómo recibirías tú que después de una de tus exposiciones o uno de tus salones lo único que se dijera de tus cuadros es que los hizo un artista con mandíbula marcada y de mirada extraña? Pues así me he sentido yo, como un pedazo de carne al que ni siquiera han tenido la delicadeza de escuchar. Y no creas que no me da rabia estar aquí posando para ti, pidiéndote una imagen diferente a la que ese cretino escribió. Pero el espectáculo es así; al final, tres palabras pueden marcar mi carrera o, mejor dicho, arruinarla o provocar que solo me ofrezcan determinados trabajos. Mira lo que te digo, hazlo como quieras, sé tú; pidiéndote otra cosa estoy dando la razón a esa escoria. Es verdad lo que me contaste, que a ti te rechazaron varias veces en el Salón de París y que esos rechazos al final se convirtieron en aliados con las exposiciones paralelas en la que exponíais tus colegas y tú. Y que te llamaron impresionista, jajaja. Vale, me callo, quien se expone al público corre el riesgo de la crítica feroz. Lo dicho, retrátame a tu gusto, que no te suceda como con el anterior, que quedaste descontento.
#Retratarte
#CarlosdelAmor
Un hombre y su perro
Un hombre y su perro
Artista: Gustave Caillebotte
Francia, 1884
Título original: Richard Gallo et son chien Dick, au Petit-Gennevilliers
Colección particular
Técnica: Óleo (89 x 116 cm. )
Walking the dog.
Richard Gallo pasea a su perro Dick en Petit Gennevilliers. Y Caillebotte lo capta.
No se me ocurre una cosa más impresionista: ocio burgués decimonónico, naturaleza de mil colores, espontaneidad fotográfica, mezcla juguetona de géneros, la luz como verdadera protagonista y sobre todo el instante, congelado en pigmentos, como si de una sobrenatural alquimia se tratara.
Gallo, amigo del pintor, fue el hijo de banquero francés que era editor del periódico Le Constitutionnel. Poco más se sabe de este tipo, aparte de que fue retratado por el artista en numerosísimas ocasiones. Pero ninguna transmite la esencia del Impresionismo como este delicioso cuadro, cúlmen de expresión y libertad artística de esos locos y coloridos años 80 (del XIX).
El hombre pasea al lado de ese iridiscente Sena con su fiel compañero, que va un poco más adelantado. Ambos visten de negro, contrastando con los miles de matices cromáticos de su alrededor. La luz de los edificios se refleja en las aguas y las flores parecen brillar entre azules, verdes y juguetones tonos blanco y melocotón. Todo, como no, con pincelada suelta (si ampliáis la imagen os quedaréis boquiabiertos). Aquí os podéis acercar. Quizás en los museos no lo permitan en el futuro, dadas las surrealistas circunstancias… SI es que hay futuro, claro.
jueves, 10 de noviembre de 2022
Carteles dia de las librerias 2012-22
Historico carteles dia de las libreria
Cartel dia de las librerias 2022
Autora: Ana Jaren
Cartel dia de las librerias 2021
Autor: Raúl Guridi
Cartel dia de las librerias 2020
Cartel dia de las librerias 2019
Cartel dia de las librerias 2018
Cartel dia de las librerias 2017
Cartel dia de las librerias 2016
Cartel dia de las librerias 2015
Cartel dia de las librerias 2014
Cartel dia de las librerias 2013
Cartel dia de las librerias 2012
Magnolia - Wilhelm List
Wilhelm List
1900
Óleo sobre tela
110 x 100
Colección particular
A principios del siglo XX se produjo un gran florecimiento artístico, cuando artistas como Wilhem List (1864-1918) influido por los impresionistas, descubrió, y contribuyó a impulsar, el art nouveau. List estudió en la academia de Bellas artes de Viena, y después en Múnich y en París. Ha sido comparado con Gustav Klimt, un compañero de estudios dos años mayor que él. En 1897 era uno de los diecinueve artistas vieneses (incluido Kimt, Egón Schiele y Carl Moll) que formaron el grupo de las Secesión vienesa, y List fue el primer artista que expuso en el edificio de ese movimiento. Colaboró en la revista Ver Sacrum desde 1894 hasta 1903 y fue uno de los doce ilustradores del catálogo de 1902, dedicado a Ludwig van Beethoven. Abandonó la Secesión junto con Klimt en 1905. En Magnolia, el artista se ha limitado a sugerir los detalles más hermosos del lago y los árboles del fondo, y la hierba de primer plano podría ser de Vicente van Gogh. Sin embargo, el magnolio está muy detallado. Da la impresión de que podríamos alargar la mano y coger las flores de las ramas. Hay también un toque impresionista: si hubiera algunos nenúfares en el lago, el cuadro recordaría alguna obra de Monet. La composición, enmarcada con precisión, es casi fotográfica, y refleja la fascinación por la temprana fotografía de aquella época. List también fue un notable retratista, que utilizaba una técnica de colores divididos y pinceladas largas y finas, pero es más conocido por sus grabados, en los que se sirvió de la xilografía y la litografía sucesivamente.
miércoles, 9 de noviembre de 2022
Bailarina sentada con medias rosas
Bailarina sentada con medias rosas
Artista: Henri Toulouse-Lautrec
Francia, 1890
Título original: Danseuse assise aux bas roses
Colección particular
Técnica: Óleo Pastel Tinta (52,3 x 46,5 cm.)
¿Para qué sirve el arte?
¿Qué es el arte?, se pregunta esta bailarina de medias rosas. ¿Para qué sirve?
Está agotada tras el duro ensayo, o mirando a compañeras que quizás lo hacen mejor que ella. Pero ahí sigue: día a día, hora a hora, paso a paso, entrenando para conseguir ese sueño hermoso, abstracto, inalcanzable de llegar a ser un poco inmortal.
¿Para qué sirven tantas horas de esfuerzo?, piensa. ¿Lo valorará alguien? A veces se pregunta si no colgar el tutú e invertir ese esfuerzo en cosas más productivas, más importantes.
¿Es importante el arte?, se pregunta. ¿No es más importante tener al menos una comida al día, un techo, una cama… o todas esos objetos que poder enseñarle a la gente…?
Pero resulta que un día se le va alguien querido, o se enamora, o gana algo, o lo pierde… o se le erizan los cabellos al oír una canción, o al leer un libro, o al ver una pintura… Y de pronto, ese poema, esa catedral, ese baile se convierten en lo más importante, en lo fundamental. Y se da cuenta de que sin eso no puede vivir. Vivir, no sobrevivir.
Y de pronto, la bailarina de medias rosas es consciente de que todas esas horas sirven de algo, de mucho, de todo.
Y seguirá intentando la ilusión de alcanzar la inmortalidad
sábado, 5 de noviembre de 2022
Monica sentada con Mondrian
Monica sentada con Mondrian
Artista: Tom Wesselmann
Estados Unidos, 1988
Título original: Monica sitting with Mondrian
106 x 71 cm.
Desnudo metálico con cuadro neoplasticista
Esta obra se diferencia de otras de Wesselmann por tres motivos. En primer lugar, este es un tipo de pintura que realizó durante las décadas de los ochenta y noventa y que se caracteriza por incorporar obras de otros artistas en forma de homenaje a esos mentores o ídolos. Una especie de vuelta a la época de sus inicios como estudiante de arte, a sus raíces. Iconos de otros maestros tanto de la pintura clásica como contemporánea y que aparecen como fondo a sus trabajos. En este caso vemos un inconfundible trabajo del pintor modernista holandés Piet Mondrian detrás de la figura femenina, que está sentada sobre una superficie rosa.
En segundo lugar, siempre interesado en experimentar con nuevas superficies como plástico, tela, metal, que constituyeron una evolución a lo largo de toda su trayectoria artística, visible en diferentes épocas y trabajos, nos ofrece aquí una obra metálica, es decir, un dibujo o boceto que es trasladado a una plancha de acero o aluminio y que es recortada con láser. La mezcla entre la frialdad de lo mecánico se encuentra con el expresionismo abstracto, los géneros y motivos de la pintura clásica con la técnica moderna… y así crea toda una innovación artística. Con este tipo de técnica experimentó y evolucionó hasta constituir el punto álgido en esta aventura dominada por el afán de nuevas formas de creación plástica.
Y por último, que es el motivo que más me fascina, tenemos esa simplicidad en las formas. Con unos pocos trazos, Wesselmann es capaz de sintetizar la esencia de toda una composición, a las que acostumbraba a llamar «garabatos de aluminio». La sencillez del trazo, aunque incompleto, se llena de pintura sobre la superficie de metal. La gama cromática nos sigue recordando a ese estilo pop inconfundible, aunque con un brillo acentuado en los bordes afilados por el láser y la impronta de una atmósfera erótica que todavía permanece. Esta serie de dibujos de acero causó una gran impresión en sus primeras exposiciones, aunque como él mismo decía: Lo importante es que es hermoso, una expresión vívida de una idea válida, presentada de una forma específica como nunca se ha visto antes.
viernes, 4 de noviembre de 2022
Cinquecento 1530–1600
Cinquecento 1530–1600
Obra representativa:
El juicio final de la Capilla Sixtina
Artista: Michelangelo Buonarrotti
Italia, 1541
El Cinquecento (es decir, [mil] quinientos en italiano) es el siguiente paso de la evolución del arte iniciado en el quattrocento. Se desarrolla a tope el antropocentrismo humanista, principal rasgo de la Edad Moderna, y estilísticamente se caracteriza por la inspiración en la antigüedad clásica, sobre todo en lo que se refiere a la imitación de la naturaleza.
Si Florencia fue la cuna del quattrocento, el arte de este siglo tiene su sede en Roma. La Roma de los papas, que serán mecenas de los grandes artistas de este periodo.
Por supuesto, el cinquecento se extiende muy pronto por toda Europa como una infección.
Ya a los 16 años, mi mente era un campo de batalla: mi amor por la belleza pagana, el desnudo masculino, en guerra con mi fe religiosa. Una polaridad de temas y formas, una espiritual y la otra terrenal.
Obra representativa:
El juicio final de la Capilla Sixtina
Artista: Michelangelo Buonarrotti
Italia, 1541
Título original: Il Giudizio universale
Museo: Capilla Sixtina, Roma (Italia)
Técnica: Fresco (1370 × 1220 cm.)
Esto ya trasciende del arte: es otra cosa.
25 años después de acabar de pintar la bóveda de la Capilla Sixtina, a Miguel Ángel aún le quedaron ganas de trabajar para un papa (en esta ocasión Paulo III…) y volver a pintar, así como quien no quiere la cosa, otra obra maestra universal. Y eso que era escultor…
Aunque Miguel Ángel cometió un sacrilegio y para su creación sacrificó unos frescos de Perugino que estaban en la zona del altar, lo que le valió numerosas críticas.
Sea como sea, hoy podemos contemplar esta joya si hacemos un poco de cola en el Vaticano y marearnos ante la máxima expresión de arte renacentista ante nuestros ojos. Cuidado con los desmayos.
Miguel Ángel pintó el Apocalipsis de San Juan en el lugar de honor de la capilla, y lo hizo con un protagonista claro: ese Jesucristo excesivamente musculado (ese era el estilo del artista, pero aquí se le fue un poquito la mano…) es el centro compositivo y receptor de todas las miradas, con la Virgen a su lado. Cristo está separando a los justos de los pecadores y es probablemente uno de los pocos ejemplos en la historia del arte de Cristo enfadado. Es la famosa terribilitá típica del artista y así acojona mucho más el filtro que ha de hacer a vivos y muertos algún día.
Efectivamente a la izquierda están los que ascienden al Cielo, con gestos y poses de alivio y felicidad y a la derecha vemos a los condenados descendiendo a los infiernos. En ambos casos son multitudes amontonadas, aparentemente caóticas para reflejar la angustia y la fatalidad, todas inestables para dar dinamismo y desequilibrio, algo que suena muy poco clásico.
Cromáticamente, Miguel Ángel vuelve a sorprender con colores otra vez anti-clásicos. Muy vivos, muy intensos y buscando sobre todo el contraste. Nada que ver con la armonía cromática renacentista. Asimismo todas las figuras están sobre un fondo totalmente azul que las hace más presentes todavía.
¡Y vaya figuras! Si las observamos una a una son obras de arte individuales, a cada cual más alucinante. Muchos de los santos del séquito que acompaña a JC son reconocibles por sus atributos: San Pedro y sus llaves, San Andrés y su cruz en X, Santa Catalina y su rueda de cuchillas, San Sebastián y las flechas, San Lorenzo y la parrilla… Hasta aparece por ahí el autorretrato de Miguel Ángel… Fijáos en San Bartolomé y su pellejo (si, a este los imaginativos romanos lo despellejaron…). Pues el humilde artista quiso retratarse en ese pellejo para no salir como un igual con toda esa ilustre gente.
Il Giudizio universaleAmpliar
El juicio final de la Capilla Sixtina
Artista: Michelangelo Buonarrotti
Italia, 1541
Título original: Il Giudizio universale
Museo: Capilla Sixtina, Roma (Italia)
Técnica: Fresco (1370 × 1220 cm.)
25 años después de acabar de pintar la bóveda de la Capilla Sixtina, a Miguel Ángel aún le quedaron ganas de trabajar para un papa (en esta ocasión Paulo III…) y volver a pintar, así como quien no quiere la cosa, otra obra maestra universal. Y eso que era escultor…
Aunque Miguel Ángel cometió un sacrilegio y para su creación sacrificó unos frescos de Perugino que estaban en la zona del altar, lo que le valió numerosas críticas.
Sea como sea, hoy podemos contemplar esta joya si hacemos un poco de cola en el Vaticano y marearnos ante la máxima expresión de arte renacentista ante nuestros ojos. Cuidado con los desmayos.
Miguel Ángel pintó el Apocalipsis de San Juan en el lugar de honor de la capilla, y lo hizo con un protagonista claro: ese Jesucristo excesivamente musculado (ese era el estilo del artista, pero aquí se le fue un poquito la mano…) es el centro compositivo y receptor de todas las miradas, con la Virgen a su lado. Cristo está separando a los justos de los pecadores y es probablemente uno de los pocos ejemplos en la historia del arte de Cristo enfadado. Es la famosa terribilitá típica del artista y así acojona mucho más el filtro que ha de hacer a vivos y muertos algún día.
Efectivamente a la izquierda están los que ascienden al Cielo, con gestos y poses de alivio y felicidad y a la derecha vemos a los condenados descendiendo a los infiernos. En ambos casos son multitudes amontonadas, aparentemente caóticas para reflejar la angustia y la fatalidad, todas inestables para dar dinamismo y desequilibrio, algo que suena muy poco clásico.
Cromáticamente, Miguel Ángel vuelve a sorprender con colores otra vez anti-clásicos. Muy vivos, muy intensos y buscando sobre todo el contraste. Nada que ver con la armonía cromática renacentista. Asimismo todas las figuras están sobre un fondo totalmente azul que las hace más presentes todavía.
¡Y vaya figuras! Si las observamos una a una son obras de arte individuales, a cada cual más alucinante. Muchos de los santos del séquito que acompaña a JC son reconocibles por sus atributos: San Pedro y sus llaves, San Andrés y su cruz en X, Santa Catalina y su rueda de cuchillas, San Sebastián y las flechas, San Lorenzo y la parrilla… Hasta aparece por ahí el autorretrato de Miguel Ángel… Fijáos en San Bartolomé y su pellejo (si, a este los imaginativos romanos lo despellejaron…). Pues el humilde artista quiso retratarse en ese pellejo para no salir como un igual con toda esa ilustre gente.
Con respecto a las multitudes, no podemos más que asombrarnos. Cada figura vive sus emociones a su manera. Los condenados sobre todo son maravillosos en este sentido… Esas caras, esos gestos, esa imaginación de Miguel Ángel, que se pone un poco oscuro y llega a rozar el surrealismo con esas creaciones híbridas de demonios, condenados y sufridores…
Evidentemente, y como en la bóveda, Miguel Ángel pintó a todo el mundo desnudo. ¿Qué otra manera hay de pintar a la humanidad haciendo frente a su salvación.
Una vez acabada la obra, las críticas no tardaron: era un escándalo, una vergüenza mostrar pirolas y conas en un lugar tan sagrado. Parecía más una taberna o un lupanar que la iglesia donde daba misa la élite del clero mundial (recordemos que además acababa de surgir el protestantismo como competencia a tener muy en cuenta).
Un cretino en concreto, el cura Biaggio de Cesena se puso muy tontito con el tema y fue a llorarle al papa. El artista llegó a decirle al pontífice: Santidad, los santos no tienen sastre… Miguel Ángel se vengó con su arma más mortal: el arte. Abajo a la derecha, en la entrada misma a los infiernos está Minos, el rey del Infierno, en pelota picada y con orejas de burro. La cara es la de Biaggio de Cesana.
Pero nada se pudo hacer para parar el escándalo y el ultraje de muchos sacerdotes con la mente muy sucia y mucho poder. Se llegó a acusar a Miguel Ángel de hereje… ¡Al puto Miguel Ángel! Y al final esos inútiles e insensatos cubrieron las partes más escandalosas con paños de pureza y además lo hicieron con óleo, siendo imposible la recuperación del original. El encargado de profanar semejante obra de arte fue Daniele da Volterra que desde entonces fue conocido como «Braghettone».
La tumba del nadador
La tumba del nadador
Monumento arqueológico de la civilización griega en Italia
La Tumba del Nadador (en italiano Tomba del tuffatore, tumba del saltador, clavadista o buceador) es un importante monumento arqueológico hallado por el arqueólogo italiano Mario Napoli el 3 de junio de 1968, cuando excavaba una pequeña necrópolis a unos 1,5 km al sur de la ciudad magnogriega de Poseidonia o Posidonia, conocida como Paestum en Magna Grecia, en el sur de Italia. En la actualidad, la tumba se exhibe en el museo arqueológico nacional de Paestum.
La Tumba del Nadador.
Los cuatro lados y la parte superior de la sepultura están hechas de cinco losas de piedra caliza local, mientras que el piso está excavado en el suelo de piedra natural. Las cinco losas, unidas mediante yeso con gran precisión, formaban una cámara de un tamaño aproximado de 215 x 100 x 80 cm. Las losas que componen el monumento fueron pintadas del lado interno con la misma técnica utilizada en los frescos. Las pinturas de las cuatro paredes presentan la escena de un simposio, y la losa del techo contiene la famosa escena que da su nombre a la tumba: un joven arrojándose hacia las ondeantes aguas de una corriente. Han podido distinguirse dos artistas, de los cuales el menos habilidoso es el que decoró la pared sur.
La importancia de los sorprendentes frescos de la tumba es que parecen ser «el único ejemplo de pinturas griegas que contienen escenas con personas que datan del período orientalizante, arcaico o clásico que haya sobrevivido en su totalidad. De los miles de tumbas griegas que se sabe que pertenecen a dicha época (cerca de 700 al 400 a. C.), esta es la única decorada con frescos de personas».
Sólo se encontraron unos pocos objetos dentro de la tumba. Cerca del cadáver (que se cree pertenece a un hombre joven, pese al estado sumamente deteriorado del esqueleto) se hallaba el caparazón de una ttortuga dos aríbalos y un lecito ático; este último objeto, realizado con la técnica de figuras negras utilizada cerca del año 480 a. C., ayudó a que el descubridor y otros estudiosos dataran la construcción de la tumba circa el año 470 a. C.
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