martes, 30 de abril de 2024

Artículo de opinión Cartel Fiestas del Pilar 2024

Artículo de opinión sobre el Carteles Fiestas del Pilar #pilar24 escrito hace 2 años

Cuando de algo se es aficionado y se disfruta años a año y cartel a cartel, es difícil ser ecuánime y aún más difícil ser crítico y diferenciar lo bueno de lo malo, y más cuando no te gusta resaltar deficiencias.

Al evaluar un cartel hay que examinar diferentes aspectos para terminar dando un valor general.

En el caso del cartel fiestas del Pilar 2024, mi valoración se tendrá desde un punto de vista de aficionado a la cartelería y la experiencia que lleva contemplar muchos carteles año a año y de diferentes estilos.

El primer punto a evaluar podría ser si el cartel en su conjunto trasmite el mensaje para el que se realizó. En el caso de este año la basílica del Pilar refleja la temática de la obra, aunque no se conozca la comparsa de gigantes y cabezudos de nuestra ciudad. También el título del cartel es bien significativo de a que ciudad hace referencia por su similitud con la zarzuela del mismo nombre.

Otra cuestión es si los elementos representados son repetitivos o se han utilizado en carteles anteriores.

En este punto podríamos decir que símbolos de nuestra ciudad no se han visto reflejados en años anteriores, lo complicado es buscar elementos que se identifiquen con las fiestas del Pilar y no se hayan visto anteriormente. Pues ya que hay que plasmar elementos ya realizados anteriormente, hagámoslo de forma original y novedosa. Pues en este punto hay que poner un notable a la autora porque ha hecho caso a la recomendación de las bases del concurso para ilustrar la comparsa de forma diferente. Ese estilo picassiano es totalmente novedoso en nuestra cartelería, esos escorzos originales y llamativos resaltan unas figuras muy socorridas a lo largo de las últimas décadas.

Otro aspecto a tener en cuenta es el pantoner y la paleta de color. En este caso el azul añil o oscuro resalta el cartel obligandote a dirigir la mirada hacia el soporte donde se exponga el cartel.

El conjunto es armonioso y te pide jugar a descubrir los personajes de la comparsa esten en la postura que estén. Este aspecto es muy interesante a la hora de plasmar la obra, porque le da movilidad e interés ante el espectador.

La tipografía me resulta algo clásica. Pudiendo ser más atrevida y diferenciadora, aunque la palabra Pilar resalta sobre el conjunto, aportando la temática a anunciar.

El titulo refleja claramente lo que transmite la obra, aunque es poco sorpresivo, llamar al cartel de forma ingeniosa también es un buen reclamo sobre la idea a anunciar.

Se podrían tratar otros muchos aspectos, pero he intentado describir aspectos generales sobre el cartel.

Si tengo que ponerle una nota. Me parece un muy buen cartel para las fiestas del Pilar, y como digo desde hace 40 años, si no te gusta el de este año espera al del año que viene que te gustará menos.

Reitero mi felicitación a la autora Helena Pallares y al jurados en su eleccion.

Firmado: @migansz

1/05/2024

martes, 2 de abril de 2024

Carteles ECOZINE 2008-2024

Cartel ECOZINE 2024
Cartel 17° Ecozine Film Festival 2024
Título: Bio Futuro
Autoría: Felipe Zúñiga
https://malpegados.jimdosite.com

Cartel ECOZINE 2023
Cartel 16° Ecozine Film Festival 2023
Título: Vida
Autoría: Fede Bosc
https://fedebosch.com/

Cartel ECOZINE 2022
Título: Alegoria
Autoria: Antoni Ponti

Cartel ECOZINE 2021
Título: Esperanza
Autora: Isabel de la Iglesia

Cartel ECOZINE 2020
(Cancelado no hubo cartel)

Cartel ECOZINE 2019
Título: Cámara raíces
Autor: Juan Pajares
 
Cartel ECOZINE 2018
Autor: César Núñez Álarez
Título: Fundido a azul

Cartel ECOZINE 2017

Titulo: Cine Polar

Autor: Diana Antolín Larrayad

Cartel ECOZINE 2016
Titulo: Eolo
Autor: Javier Ramirez

Cartel ECOZINE 2015
Titulo: Ilustraecológico
Autor: David Vicente Beato

Cartel ECOZINE 2014

Cartel ECOZINE 2013 

Cartel ECOZINE 2012 

Cartel ECOZINE 2011 

Cartel ECOZINE 2010 
Autora: Inés Gran Marco

Cartel ECOZINE 2009 

Cartel ECOZINE 2008

Logo ECOZINE

miércoles, 27 de marzo de 2024

La entrada de Cristo en Bruselas

La entrada de Cristo en Bruselas

1888 Laca con una base de óleo sobre tela. 252.5 x 430.5.cm Museo J. Paul Getty, Los Angeles.

James Ensor nació en Ostende, Bélgica, en 1860. Desde muy joven, mostró gran aptitud para el arte y fue alumno de diversos artistas locales, antes de matricularse en 1877 como estudiante de pintura en la Academia Real de Bellas Artes de Bruselas. A partir de 1883, expuso con Los Veinte, aunque su relación con el grupo (que incluia figuras fundamentales como Fernand Khnopff y Théo van Rysselberghe) nunca fue del todo fluida. Su predisposición natural era la del «marginado y, tras la disolución de Los Veinte en 1893, fue aislándose de los demás. Vivió y trabajó durante el resto de su vida en su Ostende natal, donde también murió en 1949

La entrada de Cristo en Bruselas en 1889 es una de las pinturas más relevantes de Ensor. El artista realizó esta obra temprana cuando solo tenía veintiocho años y, tras concluirla, la guardó enrollada hasta 1929, año en que se expuso al público. El tema no era nuevo. Cuatro años antes, Ensor ya había realizado un dibujo de gran formato, montado en una tela y al estilo de Rembrandt, titulado La entrada de Cristo en Jerusalén

La composición también estaba situada en una calle abarrotada de gente y engalanada con estandartes en los que se leían lemas de carácter politico. Montada en un burro, la figura de Cristo (que es el mismo Ensor) se destaca sobre una cegadora exhalación de luz que aparece en el centro del cuadro. En La entrada de Cristo en Bruselas en 1889 no existe una explosión de luz, pero la cabeza del pintor (a la izquierda del cuadro) aparece transfigurada por un halo doble de absurdo tamaño. En ambas obras Ensor se muestra provocativo. No fue un hombre religioso, al contrario, se declaró ateo. Por eso, su recurso a los temas biblicos era metafórico. En esta ocasión, al caracterizarse a si mismo como el salvador del arte belga y la cultura popular también se alinea con las fuerzas sociales y politicas progresistas. Disfrazado de Cristo, Ensor bendice una riada carnavalesca de rostros toscamente enmascarados guiada por dignatarios de los ámbitos militar, eclesial y estatal. La procesión avanza bajo una bandera que porta la frase Fanfares Doctrinaires Toujours Réussies La parte superior del cuadro aparece enmarcada por una pancarta en rojo sangre que incita al progreso social: Vive la Sociale

Una nueva categoría de lo plano 

Cuando Ensor pintaba La entrada de

Cristo en Bruselas en 1889 trabajaba en una pequeña habitación de la casa paterna de Ostende que había reconvertido en estudio. Con más de cuatro metros de ancho, la tela era demasiado grande para ese espacio y al pintor le resultaba imposible trabajar en ella e incluso ver la composición en su totalidad. Por eso se vio obligado a pintarla en secciones verticales y a enrollar la parte concluida a medida que iba avanzando. Parece ser que nadie, ni siquiera él mismo, pudo ver adecuadamente la obra hasta que treinta años después la desplegaron para ser expuesta. La prueba visual del infrecuente método de trabajo de Ensor se advierte en que la obra concluida presenta un aplanamiento radical del espacio pictórico. Aunque las personas y los objetos van empequeñeciéndose a medida que se alejan, colectivamente se erigen como bastidores pintados de un teatro. El cuadro fue concebido el mismo año que se realizó otra obra innovadora espacialmente, Café nocturno, de Van Gogh, aunque en este caso el pintor holandés emplea lo que se convertiría en el clásico recurso expresionista de la perspectiva forzada, mientras que Ensor repliega el espacio hacia el interior a partir de los márgenes del cuadro. No volvería a verse nada igual hasta la aparición de los pintores abstractos de la tardia Escuela de París, en concreto Mortensen y Riopelle. 

La entrada de Cristo en Jerusalén, 1885.

Lápiz negro y marrón sobre papel montado en una tabla. 206 x 150 cm.

Museo de Bellas Artes. Gante

James Ensor

La vive et Rayonnante : L'entrée du Christ à Jérusalem, 1885

Gand, Museum voor Schone Kunsten


https://www.musee-orsay.fr/es/agenda/exposiciones/presentacion/james-ensor

Brita al piano

Brita al piano

Carl Larsson 1908

lápiz, carboncillo y acuarela sobre papel

97 x 63 cm

colección particular

#1001pinturas 

609

Este es uno de los cuadros de Carl Larsson (1853-1919) sobre la vida hogareña rural en Sundbom que le convirtieron en el artista sueco más popular. Plasma a su hijita Brita, uno de los siete hijos de Larsson que aparecía con regularidad en los cuadros de su padre disfrutando de todo tipo de actividades. Larsson es famoso especialmente por sus acuarelas. Le gustaban los tonos frescos y uniformes que estas proporcionaban en comparación con los óleos, y este cuadro está compuesto de diversas zonas de colores bidimensionales. Como muchos artistas europeos de su tiempo, era un gran admirador de los grabados japoneses. Esta imagen posee objetos muy perfilados, con la pata del piano y el atril plasmados de forma muy decorativa. La extraña composición presenta un objeto grande cortado en primer plano (el piano) y un personaje (Brita) casi oculto. Todas estas características son reflejo de los grabados japoneses que circulaban en aquella época. Tipico del estilo que aplicaba a sus acuarelas, aunque tal vez con un poco más de luces y sombras, posee la cualidad de un libro de ilustraciones. Larsson habia trabajado de ilustrador y admiraba la obra de varios ilustradores de libros contemporáneos. Lo que creo fue un sencillo arte decorativo sueco, enriquecido con diversas influencias europeas y orientales. Aunque el espectador solo puede ver un rincón de la sala, está claro que la decoración es sencilla, luminosa y no recargada. Larsson y su esposa Karin diseñaron o fabricaron todos los objetos de su casa. Entre otros talentos artisticos, Karin fue una diseñadora de telas y tejedora muy competente, que fabricaba sus propios artículos textiles. 

lunes, 25 de marzo de 2024

Molino al sol

 

Molino al sol

Piet Mondrian 1908 

óleo sobre lienzo 114 x 87 cm

Haags Gemeentemuseum, La Haya

#1001pinturas

608

Si bien es más conocido en la actualidad como artista abstracto, Piet Mondrian (1872-1994) abordó al principio un amplio abanico de estilos, convencido de que el tema de un cuadro era tan importante como la forma de pintarlo. Mondrian afirmaba que la función del arte era trazar una visión del mundo clara, y fue esta idea la que le condujo al final a suprimir de su obra cualquier ilusión de espacio pictórico en favor de un modo de composición más apropiado para la superficie bidimensional del lienzo. Incluso en sus primeros paisajes (competentes imitaciones de la obra temperamental e impresionista de sus colegas compatriotas) Mondrian expresaba la necesidad de crear un entorno que fuera puro y completo en su belleza. En la plasmación de molinos, iglesias y dunas, ejecutada 

con un estilo luminista de colores brillantes, Mondrian dedicó gran atención al juego de la luz natural sobre los objetos. Molino al sol, tal vez el mejor cuadro de este estilo, encuentra su inspiración más inmediata en los cuadros fauvistas de Henri Matisse y André Derain. Ya observamos a Mondrian combinando geometrías abstractas con bloques de color sin adulterar Sin embargo, no hay nada más erróneo que pensar en Mondrian como en un formalista objetivo en busca de armonías decorativas Las sentidas convicciones utópicas que le condujeron a la abstracción se basaban en la visión platónica de la realidad, en la creencia de que cuanto nos rodea es un mero reflejo de una verdad más profunda, y esa visión está a punto de concretarse en cuadros como Molino al sol.

martes, 19 de marzo de 2024

Botellas y frutero

Botellas y frutero

Giorgio Morandi 1916
óleo sobre lienzo 60 x 54cm
Peggy Guggenheim Collection
Venecia

#1001pinturas
659

Aunque el nombre de Giorgio Morandi (1890-1964) se asocia con el género del bodegón, sus orígenes artísticos no estaban enraizados en el mundo observable, sino en lo que podría describirse con alguna licencia como arte metafísico. Lo intrigante de Botellas y frutero reside en que la tendencia a infundir cierto aire de extrañeza a un grupo de objetos no del todo definidos se une a un compromiso más directo con lo cotidiano. Nada nos impide dar una interpretación antropomórfica de estos tres objetos situados en un espacio indeterminado, viéndolos como figuras que pueblan un paisaje poco definido. Morandi se concentró cada vez más en una gama reducida de objetos de modestas dimensiones (sobre todo botellas y otros recipientes) que pintaba precisamente porque siempre aparecían como lo que eran, cosas inertes y banales, sin significado. El pintor usó las convenciones del bodegón como un modo de destilar y armonizar determinados aspectos del mundo concreto. Botellas y frutero permite asomarse a los entresijos de la sensibilidad del artista, tanto en el ímpetu original de su creatividad como en el posterior refinamiento de la obra.

viernes, 15 de marzo de 2024

Caminante sobre un mar de niebla

Caminante sobre un mar de niebla Caspar David Friedrich 1818

óleo sobre lienzo 98,5 x 75 cm Hamburger Kunsthalle, Hamburgo

#1001pinturas 

373

El sublime poder de la naturaleza fue un tema dominante en las pinturas de Caspar David Friedrich (1774-1840). El paisaje de su Alemania natal fue una fuente de Inspiración para el artista, pero su historia personal también podría explicar la tensión que supo plasmar. Cuando era un chiquillo, patinaba con su hermano sobre la superficie helada del mar Báltico cuando el hielo se resquebrajó. Caspar resbaló dentro y su hermano murió por salvarlo. La depresión que el artista padeció de adulto le llevó a intentar cortarse el cuello, sin éxito. La relación existente entre el trauma y la inspiración queda clara en la afirmación de Friedrich: «El artista no deberia pintar solo lo que tiene delante, sino también lo que ve en su interior. Y si no ve nada, tendría que dejar de pintar lo que tiene delante».

Un mar embravecido se estrella frente a la solitaria figura de Caminante sobre un mar de niebla. Este cuadro, que el artista realizó el mismo año de su boda, podría expresar la lucha personal que sostuvo para dominar sus emociones encontradas y tranquilizar a su joven desposada. Friedrich, quien empezó a pintar al óleo a partir de los treinta años, demuestra haber poseido un profundo conocimiento del medio en los ricos matices del color oscuro al que recurre para plasmar una imaginería desgarradora. Los acontecimientos tergiversaron el legado de Friedrich cuando Adolf Hitler decidió apropiarse de una de sus pinturas y emplearla como propaganda nazi. Sin embargo, a pesar de la anacrónica conexión, la belleza mística y melancólica de sus paisajes ha perdurado hasta nuestros dias.