domingo, 11 de febrero de 2024

Adoración de los pastores

Adoración de los pastores

Giorgione 1505-1510

óleo sobre tabla 91 x 111 cm

National Gallery of Art, Washington

131 #1001pinturas 

Teniendo en cuenta que la vida productiva de Giorgio Barbarelli di Castelfranco (h. 1477-1510), llamado Giorgione, solo duró quince años, y que se sabe poco de él, lo cierto es que inspiró un respeto tan grande como su influencia posterior. Formado en Venecia, en el taller de Giovanni Bellini, tuvo entre sus discípulos a Sebastiano del Piombo y Tiziano, Giorgione murió de peste cuando tenía poco más de treinta años. La Adoración de los pastores, también conocida como Natividad Allendale por el nombre de sus propietarios ingleses del siglo XIX, es una de las mejores representaciones de la Natividad en el Alto Renacimiento. También está considerada como una de las obras de Giorgione de atribución más segura Se caracteriza por los tonos claros del cielo, típicamente venecianos, y por el bucolismo del ambiente. La Sagrada Familia recibe a los pastores en la boca de una cueva oscura. Si están iluminados es porque el Mesías trajo la luz al mundo. La madre del Niño Jesús, María, aparece envuelta en luminosos ropajes azules y rojos, siguiendo la tradición que identifica el color azul con lo divino y el rojo con su humanidad.  

Boda campesina

 

Boda campesina 

Pieter Bruegel el Viejo 1568

óleo sobre tabla 114 x 163 cm Kunsthistorisches Museum, Viena

179 #1001pinturas 

Durante varios siglos la fama de Pieter Bruegel el Viejo (h. 1525-1569) se debió principalmente a sus escenas campesinas cómicas. En realidad, los temas campesinos le servían de vehículo para alegorías morales lle- nas de desenfado Según un texto de la época, Bruegel solla acudir a las bodas rurales disfrazado de campesino, para poder observarlas con detalle Al margen de que la anécdota sea verídica, el pintor describe los fes tejos con un gran poder de convicción Este cuadro contiene un pequeño misterio: ¿dónde está el novio? A la novia se la reconoce sentada en el lugar de honor, pero la ubicación de su marido no está tan clara. Un posible candidato es el personaje en primer plano que se vuelve para pedir más bebida Ha sido señalado siguiendo la teoría de que la novia se casa con un hombre de ciudad hipótesis que también explicaría la presencia de algunos invitados urbanos y de buena posición La sala parece una parodia de un salón de la aristocracia, con una sábana como mantel improvisado y una puerta vieja para llevar la comida Irónicamente, el más distinguido de los invitados (el último de la derecha) está sentado en una tina al revés. A pesar del humorismo de la escena, Bruegel no pudo resistirse a moralizar un poco. Algunos críticos han interpretado el cuadro como un sermon contra la gula. En primer pla no, por ejemplo, el niño del sombrero demasiado grande se está chupando el dedo, postura que solía simbolizar el hambre. En la época de Bruegel podia ser una referencia especialmente incisiva, ya que los Países Bajos salian de una hambruna

viernes, 9 de febrero de 2024

La tempestad

La tempestad

Giorgione 1505-1510

óleo sobre lienzo 182 c 73 cm

Gallerie dell'Accademia, Venecia

#1001pinturas

130

La primera descripción que se conoce de La tempes tad de Giorgione (h. 1477-1510) es de 1530 y dice: «El paisaje sobre lienzo con la tormenta, la zingara y el soldado, hecho de mano de Giorgio Barbarelli da Cas- telfranco [el nombre completo de Giorgione]». La notable de esta pintura es que el paisaje, formado por la ciudad de la colina y el relámpago del centro, es un elemento narrativo casi tan importante como las figuras del primer plano. Se ha dicho incluso que esta obra es la semilla de la que nació la tradición de la pintura paisajistica del siglo XVII. En la parte derecha de la imagen aparece una madre casi desnuda, envuelta en una manta de inocente blancura, amamantando a su hijo mientras es observada por el soldado de la izquierda, La tormenta a punto de estallar aporta tensión a la escena, y el eje vertical que sirve para subrayar la distancia entre los dos adultos. El cielo, sin embargo, no es un cielo negro, sino con tonos verdes y azulados que respiran belleza natural. Así el ambiente es de expectación, pero no de mal aguero. Giorgione usa la simetría del cuadro para involucrar al espectador en el paisaje.  

Boccaccio

Andrea del Castagno 1450

fresco exento 250 x 154 cm

Uffizi, Florencia

#1001pinturas

72

Miembro de la escuela florentina, Andrea del Castagno -Andrea di Bartolo di Bargilla, h. 1418-1457- recibió el encargo de pintar el Ciclo de hombres y mujeres famosos en la Villa Carducci de Legnaia no antes de junio de 1449, fecha del fallecimiento de su propietario, Filippo Carducci. El Ciclo consta de nueve retratos situados en nichos individuales, pintados como hornacinas de mármol monumentales separadas por pilares Lo componen tres jefes militares florentinos (Farinata degli Uberti, Pippo Spano y Niccolò Acciaiuoli), tres mujeres famosas (la sibila de Cumas, la reina Esther y la reina To- miris) y fres poetas toscanos (Dante Alighieri, Francesco Petrarca y Giovanni Boccaccio). La elaborada decoración arquitectónica de techo y paredes enfatiza las cuaIidades monumentales de los personajes Estas austeras figuras basadas en modelos de Masaccio y Giotto, ofrecen al observador una representación exaltada de las cualidades deseadas por el hombre renacentista fuerza fisica, virtud moral y un sutil intelecto. Las nueve figuras dan la sensación de estar gesticulando y mirándose unas a otras Boccaccio (1313-1375), el poeta y erudito italiano autor del Decamerón, es la figura final y se nos presenta como una estatua a tamaño natural coloreada y elegantemente vestida situada en la pared para que el observador la contemple Boccaccio porta un libro encuadernado en cuero y mira a Petrarca, resaltando el hecho de que ambos contribuyeron a elevar la literatura vernácula al nivel de los clásicos de la Antigüedad y sirvieron como modelos de iconos renacentistas merecedores de ser emulados. 

jueves, 8 de febrero de 2024

Edouard Manet El bar del Folies-Bergère

Edouard Manet

El bar del Folies-Bergère

1881-1882

Óleo sobre tela 96x130 cm

Instituto y Galeria de Arte Courtauld Londres

Descrita como la última pintura de la magnifica producción de Manet (el artista murió en 1883, al cabo de un año de concluirla), se considera que El bar del Folies Bergère fus su última palabra sobre el problema que le mantuvo ocupado toda la vida: la relación, en el ámbito de la pintura figurativa, entre la realidad y la ilusión. Con el tiempo, este cuadro ha ido generando una abundante literatura sobre el tema porque los historiadores del arte han intentado encontrar una explicación al aparente desplazamiento entre la camarera y el reflejo que tiene detrás y el curioso aspecto velado del cliente o espectador que aparece en el extremo superior derecho del cuadro Sin embargo, son pocos los eruditos que han intentado hacer una interpretación alegórica y representativa de la pintura que sea omnicomprensiva. La obra consiste en tres capas (o zonas topográficas) sobreimpuestas de realidad: la zona del bar que encuadra el margen inferior de la pintura, la de trabajo de la camarera y el área ilusoria del espejo que está detrás. Los tres espacios son de transición y en ellos se establecen distintos tipos de intercambios: material, social y espectral. En el ámbito espectral del espejo, los objetos reales son llevados al espacio de lo ilusorio, la realidad se da la mano con lo quimérico. Situada en el centro de su propio espacio, la camarera se dirige al espectador-cliente un poco desde arriba y un tanto indirectamente. Su mirada no es la mirada retadora de una Victorine Meurent en Olympia, de Manet, y su reflejo sugiere, sin duda, que el caballero cliente tiene la sartén por el mango. De hecho, el cuadro contiene varias presunciones pictóricas de esta clase (pequeños matices de significado) que minan cualquier intento de simplificar la interpretación de la imagen. Además, Manet crea un enfoque absolutamente erróneo que altera la coherencia espacial del cuadro. El reflejo del espejo, según parece, muestra un paralaje (está apartado a un lado) que desestabiliza la posición del espectador que contempla la obra y convierte el universo ilusorio y reflejado en algo más sólido que el mundo real Manet tenia la intención de pintar un cuadro sobre la historia moderna una pintura con dos niveles distintos de interpretación, el directamente descriptivo y el alegórico. Una interpretación alegórica de El bar del Folies Bergère es la que representa el Paraiso y la pérdida de este. El espejo que alcanza hasta el techo representa a los parisienses actuando (un mundo nocturno de alegria y desinhibición), mientras que la camarera completamente vestida es la figura caida de Venus que se refleja en el espejo con arrepentimiento, condenada para siempre a ser una espectadora y jamās un miembro integrante de los placeres de la noche.

El impresionista reticente

Aunque a Manet se le considera un miembro relevante del grupo impresionista, lo cierto es que nunca se comprometió del todo con sus miembros en el aspecto teórico. Más próximo a Degas que a los demás artistas del movimiento, Manet nunca estuvo convencido, como Degas, de la eficacia de trabajar directamente con el motivo. Como experimentado pintor del Salon, respetaba la magnifica tradición de la pintura francesa y no queria perder el contacto con ella aunque se dedicara a añadirle elementos nuevos. Es muy significativo el hecho de que nunca expusiera con el resto del grupo. 

domingo, 4 de febrero de 2024

La Virgen y el Niño con santa Ana

 

La Virgen y el Niño con santa Ana

Leonardo da Vinci 1510

óleo sobre madera de álamo

168 x 130 cm 

Musée du Louvre, París

#1001pinturas 

129

Tras una etapa como aprendiz del escultor Andrea del Verrocchio, Leonardo da Vinci (1452-1519) trabajó para algunos de los clientes más ricos de Francia e Italia. Según algunos expertos, si Verrocchio no se hubiera pasado a la pintura para competir con sus rivales justo en la época en que Leonardo estaba en su taller quizá este último no habría llegado a coger un pincel. Pese a la enorme importancia de la vida y obra de Leonardo dentro de la historia del arte, actualmente solo se le atribuyen con seguridad unas veinte pinturas. En esta, la Virgen María descansa en el regazo de su madre, santa Ana, mientras el Niño Jesús juega a acariciar a un cordero sacrificial, encarnación y prefiguración del destino del pequeño El tema de la Virgen y el Niño era uno de los favoritos de Leonardo, tal como demuestran varios dibujos y pinturas. En la Accademia de Venecia se conserva un pequeño estudio a lápiz y tinta para La Virgen y el Niño con santa Ana. Tanto lo informal de las posturas como la ternura de los lazos psicológicos entre los personajes crean uno de los grandes hitos de la pintura religiosa de todos los tiempos

Escena de una carnicería

Escena de una carnicería

Anónimo 1510

fresco (detalle)

castillo de Issogne

Valle de Aosta

#1001pinturas 

128

Esta escena de una carnicería de cerdo del siglo xvi decora las paredes del castillo de Issogne, en el norte de Italia, junto a otros frescos de temas cotidianos donde aparecen una sastrería, una farmacia, una panadería, un cuerpo de guardia y un mercado de verduras. El espectador se fija inevitablemente en la forma de crucifijo creada por el cuerpo de un animal de color oscuro y el estante de madera del que cuelga entre salchichas y utensilios varios. Del mismo modo, la mesa del carnicero recuerda un altar, ciertamente muy poco piadoso. En esa época estaba muy difundida la idea de que la jerarquía social tenía su correspondencia en una jerarquía de los alimentos. Se creía que los más finos eran los pescados blancos y las aves de caza, adecuados para constitucio busca otro o sea que escriba normal sin que esto no escribe que no escriben a poco pero tú aprietas una pasada a vernes nobles y delicadas. Las salchichas hechas con carne de animales más grandes y cuadrupedos, notan fácil de digerir, solo se adecuaban al estómago de los campesinos. Quizá el aspecto sacrilego de la carnicería campesina de esta imagen sirviera para justificar la deshumanización de los pobres mientras los nobles disfrutaban comiendo pescado. Por suerte esa lógica no pudo impedir la movilidad social de finales del siglo XVII