sábado, 30 de diciembre de 2023

Berthe Morisot

Vista de París desde el Trocadero

Berthe Morisot h 1871-1873

Oleo sobre tela 46x81.5 cm.

Museo de Arte de Santa Bárbara

Berthe Morisot nació en Bourges en 1841. Aprendió paisajismo con Camille Corot y en el estudio de Achille François Oudinot, discipulo y amigo intimo de Corot Posteriormente, Edouard Manet, que con el tiempo se convertiria en su cuñado, le dio clases de dibujo anatómico y pintura. Presentó nueve cuadros en la primera exposición impresionista de 1874 y fue un miembro incondicional del movimiento hasta su muerte, en 1895.

Vista de París desde el Trocadero fue creada en la residencia paterna de Berthe Morisot, en la calle Franklin. En esa época, la casa tenia una vista panorámica realmente extraordinaria porque, siguiendo el enrevesado curso del rio Sena, alcanzaba el Campo de Marte, enclave donde se levantaba la Exposición Internacional de Paris de 1867 Aunque es más suelta de factura, esta pintura tiene elementos del estilo de Corol El ancho del cuadro es casi el doble de su altura, proporción que Corot utilizaba con frecuencia, sobre todo cuando trabajaba desde un punto de vista elevado. También recuerda mucho a la obra de Corot la masa simplificada de verde del primer plano y las pinceladas amplias que emplea Morisot para describir la superficie de la tierra desde una distancia media hasta la lejania del horizonte. 

En su composición, la obra de Morisot se parece a Hyde Park (h. 1871), de Monet, mientras que la influencia de Manel se advierte en la frescura de la pintura, sobre todo en el hábil y muy sugerente retrato de los personajes del primer plano

A pesar de su vivacidad, Vista de París desde el Trocadero está estudiada con el ojo de un auténtico habitante de la ciudad. La industrialización de la segunda mitad del siglo XIX provocó la rápida expansión de las ciudades europeas más importantes. incluyendo Paris, que cambiaron drasticamente su aspecto. La contaminación ambiental fue un factor decisivo. Influyó tanto en la visibilidad como en la coloración del aire Y esto se halla muy presente en el cuadro de Morisot, los edificios situados en la lejania desaparecen en la neblina gris púrpura de una atmósfera cargada de humo.

La contaminación y su contribución a la nueva pintura.

A principios del siglo XIX, la mayoría de los parisienses asociaban Londres con un aire nocivo y humedo y unas nieblas densificadas por el humo. No es sorprendente que la contaminación se llevara la palma por sus efectos sobre la luz y la forma de manos de J.M.W. Turner, en pinturas como El Támesis sobre el puente de Waterloo (h. 1830-1835), y tampoco es de extrañar que Londres atrajera a pintores que se sentían igualmente fascinados por tales efectos Entre los artistas de mayor renombre podemos citar a James Abbott McNeill Whistler y a los impresionistas Claude Monet y Camille Pissarro Monet hizo su primera visita a Londres en invierno de 1870-1871, cuando pintó una serie sobre parques londinenses y unas cuantas vistas neblinosas del Tamesis mirando hacia Westminster. En sus años de madurez, Monet se convirtió en un asiduo visitante de la ciudad, a la que acudia con el propósito de pintar los efectos lumínicos que causaba la niebla espesa. Cómodamente instalado en una habitación de los pisos superiores del hotel Savoy y esperando empezar a pintar, en una ocasión le escribió a su esposa, que se había quedado en Paris, diciendo: «Estoy aterrorizado al ver que no hay niebla, ni siquiera el más leve rastro de ella. Estoy destrozado y empiezo a pensar que mis telas serán un fracaso absoluto. Menos mal que poco a poco se encienden las hogueras y el humo y la niebla regresan a la ciudad.


Claude Monet, Hyde Park, h 1871

Óleo sobre tela, 40.5 x 74 cm.

Escuela de Diseño de Rhode Island, Providence



Jean-Baptiste Camille Corot, Roma, el Foro visto desde los jardines Farnese, 1826 Óleo sobre tela, 28 x 50 cm. Museo del Louvre, París.

Claude Monet. El puente de Waterloo, efecto solar con humo, 1903. Óleo sobre tela. 65 x 100 cm. Museo de Arte de Baltimore.

jueves, 28 de diciembre de 2023

cartel Bodas de Isabel 2023

 

Cartel Bodas de Isabel 2023

FLORECE EL AMOR

Elisa Martín Gargallo (Mirambel, Teruel)

La turolense Elisa Marín Gargallo, natural de Mirambel, es pintora, ilustradora y diseñadora gráfica.

Estudió bachillerato de artes en Teruel, más tarde ilustración en Barcelona y finalmente diseño gráfico en Castellón. Actualmente trabaja como diseñadora gráfica en un estudio de diseño, donde se desarrollan todo tipo de proyectos relacionados con el mundo del diseño gráfico.

Según transmite la autora, “en mis ratos de ocio procuro dedicar parte de mi tiempo a proyectos artísticos de distinto ámbito. El mundo del arte en general siempre ha sido una parte muy importante en mi vida, tanto de creadora, como de espectadora, y espero seguir formando parte activa de él”.

Teléfono de contacto: 686 22 81 74

FINALISTAS

CON EL PUEBLO

Fco. Manuel Vargas

(Ciudad Real) 

EL ABRAZO

Olga Vigar

(Barcelona)


Claude Monet Impresión, sol naciente

Impresión, sol naciente

Claude Monet 1872-1873

Oleo sobre tela. 46x63 cm

Museo Marmottan, Paris

https://www.marmottan.fr/notice/4014/

Claude Monet nació en Parts en 1840 y se erto en el puerto de La Itavro, on el canal de la Mancha. En su adolescencia, conoció al pintor Eugene Houdin, quien persuadió al joven Monet para que trabajara directamente del natural. Das hacer al servicio militar en Algeria, que termino de repente cuando contraje el tifus, Monet regresó a Le Havre y renovi su amistad con Boudin. Asimismo, conoció al painajiata holandés Johan Barthold Jongkind, a quien Monet describiria posteriormente como su verdadero maestro, el que se había preocupado de educar genuinamente: su vision artistica. Regresd a Paris en 1862 para estudiar en el taller del académico Charles Gleyre y alli conoció a Frédéric Bazille, Auguste Renoir y Alfred Sisley En 1883, Monet se mudo a Giverny, Normandia, donde murió en 1026

Monet presento Impresión, sol naciente en la primera exposición de la Sociedad Anónima y Cooperativa de Artistas que se había organizado en el estudio del fotógrafo Felix Nadar, en abril de 1874. A partir de ese evento, los conceptos impresionismo e impresionistas se convirtieron en moneda de cambio. El término impresión no era nuevo en si ya se habia empleado para referirse a las notas de paisajes tomadas del natural que, por lo general, se empleaban como bocetos para completar una pintura de estudio. Parece ser que Monet, al elegir el titulo en cuestión, pretendía referirse a ello.

Impresión, sol naciente se expuso junto con un cuadro de mayor tamaño que describía topográficamente el puerto de Le Havre y se titulaba Pesqueros saliendo del puerto de Le Havre, obra que realizó al año siguiente, en 1874. A juzgar por una carta que Monet envió al crítico Maurice Guillemot, podemos afirmar que el mismo pintor consideraba que Impresión, sol naciente era un boceto: No podria pasar por una vista de Le Havre Lo que sorprende y quizá es indicativo de un modo radicalmente nuevo de considerar la pintura es el hecho de que, a pesar de su esencialidad (el pintor realizó la obra en una sola sesión) y su factura directa y sin retoques, Monet consideró que merecia ser expuesta. El comentario que el pintor hace a Guillemot también es significativo en otro sentido, porque sugiere que la temática del cuadro no es topográfica, no da importancia a la localización como tal, sino a la hora del dia. Monet iba en busca de una atmósfera en particular, de los efectos de luz que esta conlleva y de su plasmación en una ordenada distribución de pinceladas coloristas, se esforzaba, efectivamente, en lograr una nueva calidad de abstracción pictórica. 

Quizá mientras estuvo en Londres, Monet tuvo ocasión de ver los primeros Nocturnos de James Abott McNeill Whistler y aunque todavía no estaba preparado para adoptar una simplificación tan radical de la imagen, comprendió la importancia, en términos de evolución pictórica, de ese lenguaje visual autónomo enfrentado al continuo avance de la fotografia


Impresionismo

El término impresionismo» fue empleado por primera vez por el crítico Louis Leroy en un sentido peyorativo. Implicaba que se trataba de algo desaprovechado y trivial, parcial y sin resolver: «La impresión... el papel pintado en su forma más embrionaria parece más acabado». El empleo de colores intensos también fue considerado problemático, como vemos en el exabrupto de otro crítico contemporáneo, Albert Wolff, que intervino diciendo: «Los árboles no son violeta... el cielo no es de color mantequilla... y el torso de una mujer no es una masa de carne en descomposición con manchas purpureas y verduscas».

Pesqueros saliendo del puerto de Le Havre 1804 Oleo sobre tela 60101 em Colección particular

domingo, 24 de diciembre de 2023

James Abbott McNeill Whistler

Nocturno: azul y plata; Chelsea

James Abbott McNeill Whistler 1871

Óleo sobre tabla 50x61 cm

Colección Tate Londres


Nació en Lowell, Massachusetts, en 1834. Pasó parte de su infancia en Rusia, donde su padre trabajaba en la línea de ferrocarril San Petersburgo Moscu Decidió convertirse en pintor durante una visita que hizo a Europa siendo adolescente. Sin embargo, su plan se frustró a causa de la muerte de su padre y tuvo que regresar a América. En 1851 entró en la Academia Militar West Point, de donde fue expulsado tres años después. Viajó a Paris en 1855 y se unió al estudio del pintor académico Charles Gleyre

Esta pintura es uno de los primeros nocturnos de Londres y fue realizada justo después de la obra de transición Variaciones en color carne y verde el balcón (1864-1870), en la que aparecen varios personajes. Ambas muestran la fascinación del artista por el arte oriental, sobre todo por los grabados japoneses y la pintura china. En su obra temprana, estas influencias todavía no habian cristalizado en un estilo pictórico. La composición, al margen de que parece una xilografia, presenta una curiosa división estilistica entre un primer plano colorista y sin profundidad, a semejanza de un grabado, y un fondo impresionista, casi monocromático. En cambio, el orientalismo de Nocturno azul y plata, Chelsea, estilisticamente hablando, se integra en la imagen y parece haberse logrado con una facilidad consumada. Ejecutadas sobre una tabla fina de madera noble y empleando gran cantidad de óleo, las largas pinceladas lamen horizontalmente la superficie del cuadro para crear un mundo acuoso y flotante en el que la sustancia y la atmósfera casi parecen intercambiables. Unas luces distantes parpadean y crean unos reflejos de un amarillo nitido en el agua en movimiento. Una niebla algo opaca y de un color verde azulado vela el ambiente, incluyendo a la figura que se encuentra de pie en el primer plano. El vinculo con la pintura china y japonesa se refuerza con la firma en forma de mariposa que Whistler estampa en el centro de la parte inferior del cuadro


Formas de color y música

La primera vez que quedó claro el deseo de Whistler de separar sus preocupaciones pictóricas de cualquier implicación personal con el tema del cuadro fue cuando tituló el retrato de su amante, Joanna Hiffernan, Sinfonía en blanco núm. 1: la chica blanca (1862) y, nueve años después, cuando llamó al famoso retrato de su madre Composición en gris y negro. 

No es que el artista se mostrara insensible o caprichoso, sino que pretendía dejar bien clara la naturaleza de su compromiso con el cuadro y con la pintura en general. Whistler era contrario a la tendencia victoriana de los sermones pictóricos y la narrativa sentimental. Quería hacer cuadros que fueran modernos, tuvieran rigor formal y fueran abstractos como la música. Quien le aconsejó que llamara nocturnos a sus cuadros de Londres fue un amigo suyo, el compositor y musicólogo Francis Seymour Haden. 

miércoles, 20 de diciembre de 2023

Cartel Roland Garros 2024

Cartel Roland Garros 2024

Autoría: Paul Rousteau

Presentamos el 45º cartel oficial del Grand Slam parisino, creado por el artista Paul Rousteau!

Cada año desde 1980 , la FFT encarga a un artista moderno la creación del cartel oficial del torneo de Roland-Garros. Para la edición de 2024, el comité de selección se decidió por una de las creaciones de Paul Rousteau. Esta pieza poética es muy innovadora, ya que el fotógrafo utilizó inteligencia artificial en su proceso creativo.


“Quería mostrar el tenis invadiendo París”

Roland-Garros es París y París es Roland-Garros. Este es el tema central que adoptó Paul Rousteau al diseñar el 45º cartel oficial del torneo con sede en Porte d'Auteuil. “Quería representar París, pero también el color característico de una tierra batida. Por ejemplo, pensé en poner la cancha en una pared, en una calle, en un edificio cubierto de arcilla roja, con líneas, o incluso a vista de pájaro… Una ciudad, vista desde arriba, suele ser gris, pero aquí me imaginé será el color ocre de Roland-Garros. Entonces se me ocurrió la idea de representar el río Sena”, explicó el artista.

Esta idea llevó al artista de 38 años a utilizar la inteligencia artificial como parte de su proceso creativo. “No tuve tiempo de tomar fotografías durante el torneo. Tenía muchas ideas en la cabeza, pero a menudo eran imposibles de plasmar en fotografías, así que decidí utilizar la inteligencia artificial. Para mí, fue una excusa para hacer realidad estas ideas imposibles, porque realmente quería mostrar el tenis invadiendo París”.

Esta fue una novedad para el torneo y para el artista, cuya carrera se ha inspirado en el impresionismo y el puntillismo. Después de familiarizarse durante mucho tiempo con esta nueva herramienta, repintó la imagen proporcionada por la IA, punto por punto, utilizando una paleta de colores.


Un guiño a los Juegos Olímpicos de 2024

Esta magnífica pieza fusiona a la perfección el colorido mundo del fotógrafo con los emblemas del tenis y del Grand Slam parisino: la cancha, la pelota y la supremacía de la arcilla roja. Realzada por el amanecer o el atardecer, la pista de tenis aparece, como transparente, sobre las aguas del Sena. Este símbolo emblemático de la capital francesa no fue elegido al azar por Paul Rousteau, que es el primer artista que puso a París en el punto de mira en un cartel de Roland-Garros. “También quería hacer un guiño a los Juegos Olímpicos y a la ceremonia de inauguración de París 2024, que tendrá lugar a orillas del Sena”, confirmó.


Un guiño exitoso y un resultado final que, espera, toque el corazón de todos los aficionados al tenis. “Fue un shock ver estos colores y un placer ver emerger un amanecer o un atardecer. Es algo que me hace sentir muy viva y feliz. Intento sorprender a la gente y eso les da buena vibra”, añadió.

martes, 19 de diciembre de 2023

Jean-Baptiste Camille Corot

 

Jean-Baptiste Camille Corot

Los estanques de Ville d'Avray 1868

Óleo sobre tela. 3021545 com Museo de Bellas Artes Rouet

Nació en Paris en 1796, Su primer estudio fue su casa paterna de Ville d'Avray, cerca de Versailles, lugar al que regresó para seguir trabajando durante el resto de su vida. Aprendió pintura en el estudio de Jean Victor Bertin. Entre 1825 y 1828, viajó y trabajó en Italia, periplo que otorgó a sus primeros paisajes un aire claramente italianizante, a lo Poussin. Le concedieron la Cruz de la Legión de Honor en 1846 y se convirtió en oficial de la orden en 1867. Murió en Paris en 1875

En su obra tardia, Corot empezó a considerar la región de Ville d'Avray como la Arcadia, un mundo idealizado en el que la naturaleza, el hombre y los dioses coexisten en perfecta armonia. Esta versión en concreto de los prados junto al agua al despertar el dia es un buen ejemplo de cómo tratar un paisaje al estilo pastoral y es una de las dos pinturas que Corot presentó en el Salón de 1868, la otra fue "El paso del Ford al atardecer". Puesto que la temática de ambos cuadros es un momento determinado del día, Corot recurrió al término "enveloppe" para referirse a ella, y esta se caracteriza por una luz, una atmósfera y un estado de ánimo particulares que todo lo impregnan y parecen englobar a la naturaleza entera. Los estanques de Ville d'Avray captan el color rosáceo del atardecer y la pálida luminosidad que preside los paisajes del llano inmediatamente después de la salida del sol. Los objetos se tiñen de un verdusco grisáceo y un violeta ceniciento, un tanto fantasmagóricos y flotantes. Los árboles se presentan como siluetas coralinas o trepan hacia el cielo como columnas de humo. 

Por el contrario, El paso del Ford al atardecer es delicadamente dorado. La atmósfera no es calurosa, sino templada y acogedora, muy al estilo de la Europa del Norte. El suelo y los arbustos aparecen pintados en tonos marrones y verdes vegetales y están ensombrecidos con un amarillo dorado. Las sombras se solidifican en la oscuridad. Los árboles se alargan horizontalmente difuminados por la luz del atardecer Y, como es habitual, subrayando el enfoque de Corot aparece escenificada la vida social que, en general, siempre es la del granjero o el campesino: profundamente rural, agraria.

La influencia y el legado de Corot.

Es imposible soslayar la importancia de Corot en la evolución de la pintura moderna del siglo XIX en Francia. El artista, retomando el punto que dejaron Poussin y sus seguidores en la pintura de paisajes clásicos (las arboledas primorosamente detalladas y ejecutadas en un estudio), devolvió la pintura paisajistica a la naturaleza, aunque sin echar por la borda su potencial narrativo o su poesia. El artista simbólico Odilon Redon describió a Corot como un pintor completo que se posiciona frente a la naturaleza como un poeta y un pensador y es antagónico a Courbet y a Manet, que nunca dejaron de sentirse esclavizados por la realidad observada. Sin embargo, es en la contribución de Corot a la evolución del impresionismo, el postimpresionismo y el cubismo donde radica la verdadera importancia del pintor. Claude Monet realizó su propio homenaje a Corot en 1897 con su celebrada serie de pinturas "Brazo del Sena, en las proximidades de Giverny", posteriormente, al ver que su obra colgaba junto a la de Corot, dijo la famosa frase "Aqui solo veo una persona no somos nada, absolutamente nada". Este es el día más triste de mi vida. Y Monet no fue el único que expresó su admiración. Paul Gauguin escribió con gran tino: A Corot le encantaba soñar y ante sus cuadros yo también sueño. Renoir, Pissarro, Picasso, Braque y Juan Gris confesaron asimismo estar en deuda con el pintor, al que llamaban el Maestro de Ville d'Avray


El paso del Ford al atardece, 1868. Óleo sobre tela. 99 x 135cm Museo de Bellas Artes. Rennes.


Claude Monet Brazo del Sena en Giverny con neblinas matutinas 1897 Óleo sobre tela. 89 x 91.5 cm. Museo de Arte de Carolina del Norte. Raleigh

domingo, 17 de diciembre de 2023

Gustave Courbet El origen del mundo

Gustave Courbet

El origen del mundo 1866 

Óleo sobre tela. 46 x 55 cm 

Museo de Orsay, Paris 


La historia del escandaloso cuadro de Courbet El origen del mundo se basa en la confusión y clandestinidad. Encargado originariamente por Khalil Bey, un diplomático turco que trabajaba en Paris, este cuadro se conservó oculto tras un pañuelo de seda verde. Luego desapareció durante un tiempo y resurgió en el Museo Szépművészeti de Budapest, donde se mantuvo tapado tras otro cuadro de Courbet, El castillo de Blonay (1877). En 1955, pasó a ser propiedad del teórico psicoanalista francés Jacques Lacan, que lo tuvo colgado en su despacho, detrás de una pintura encargada a André Masson. Comparada con otras importantes obras realistas de Courbet, El origen del mundo es un cuadro inusualmente pequeño. La imagen, que plasma el torso reclinado de una mujer desnuda con las piernas abiertas y mostrando sus genitales en un primer plano, no está pintada a tamaño natural. Por eso no transmite ninguna sensación de intimidad y lleva el auténtico sello del pensamiento realista la idea de que sea cual sea el tema, este tiene que representarse directa, fiel y desapasionadamente. La carne expuesta es de una crudeza algo desconcertante. La división de los labios es dibujada con rudeza y carece de sensualidad o misterio, incluso donde se pierde la mata de un oscuro vello pubico. Cuesta desprenderse de la sensación de que Courbet trata el cuerpo como un paisaje. Y no lo hace con la intensidad metafórica de un pintor romántico, sino más bien como un ejercicio topográfico objetivo. De todos modos, en el cuadro de Courbet predomina la sensación de que ese "desvelar" es orquestado. Enfrentados a algo que por lo general permanece oculto, se nos anima a verlo como lo que es en realidad. Ahora bien, nos queda la incertidumbre de pensar cuál es el propósito de tal acto de exhibición pública, que a su vez nos lleva al punto de partida y nos hace considerar el significado del titulo del cuadro. El origen del mundo no nos habla de una imagen erótica, sino de una imagen casi mistica. Al desprenderla de toda prenda de ropa, cuyos vestigios todavía advertimos en la parte superior de la pintura, nos hallamos cara a cara con el misterio corporal último, el que resulta de la comparación entre el interior y el exterior el espacio interno e invisible del cuerpo, visto como la fuente de una nueva vida, opuesto a lo externo, que es la temática de la mirada masculina y el objeto del deseo del hombre.

Courbet como precedente de Marcel Duchamp

Se ha dicho que El origen del mundo influyó en la concepción de El gran cristal de Duchamp, obra realizada entre 1915 y 1923, y en otras como Dato conocido núm. 1. La cascada, 2, El gas iluminador (1946-1966) y la versión fotográfica de Hoja de higo femenino (1966). Sin embargo, no tenemos suficientes datos para establecer una relación directa. El cuadro de Courbet no fue mostrado al público durante la producción artistica de Duchamp. Pero lo que si es indiscutible es la fascinación que el artista sintio por el maestro realista, como muestra el grabado Pastiche detalles seleccionados según Courbet (1968). La obra se basó en la tela de este ultimo, Mujer con medias blancas, realizada en 1861. La presencia del ave en el grabado (si es un halcón o un loro ha sido motivo de polémica) también implica que existe relación entre este grabado y Mujer con un loro, de Courbet, que el artista pintó el mismo año que El origen del mundo 

Marcel Duchamp Pastiche: detalles seleccionados según Courbet. 1968 Grabado de una plancha de cobre, 35 x 23.5 cm Galeria Nacional de Canada. Ottawa.