lunes, 26 de octubre de 2026

Femme espagnole, 1917

 


Femme espagnole, 1917

Óleo sobre tablex. 68 x 55 cm

Firmado en el ángulo superior izquierdo: «Henry Matisse»

Matisse se trasladó a París para estudiar Derecho en 1887. Comenzó a pintar dos años más tarde, convaleciente de una enfermedad, lo que le lleva a abandonar su formación en leyes para consagrarse a la pintura, llegando a ser uno de los grandes creadores del siglo XX, con una obra personal, singular, que marca toda la plástica de esta centuria.

Su trabajo sintetiza la pintura del siglo XIX. Es una obra expresiva con contrastes definidos, con manchas de color intenso que demuestran su pasión por el mismo, ya que entiende que este, por sí solo, puede evocar todas las cualidades pictóricas, e incluso expresar estados de ánimo. Es la utilización subjetiva del color.

Forma por ello parte de un movimiento pictórico, surgido en torno a 1904 y caracterizado precisamente por el uso del color, que el crítico de arte Louis Vauxcelles denomina «fauvismo» (del francés fauvisme, de fauve, «fiera»), cuando presenta su obra en el Salón de Otoño de 1905, junto a Braque, Derain, Dufy, Marquet, Vlaminck y Van Dongen.

Su trabajo no fue muy bien acogido, lo que de nuevo ocurre en el Salón de 1910. Al año siguiente viaja a España en compañía de su esposa; pasa por Madrid para conocer el Museo del Prado y posteriormente visita las ciudades de Sevilla, Córdoba y Granada en compañía de su gran amigo Francisco Iturrino. Su paleta se enriquece con la luz potente de Andalucía. Es ahora un color limpio,abierto, que no mezcla con claroscuros. A su regreso, se lleva consigo telas de brocado, mantillas y peinetas, que surgen luego en diferentes composiciones.

En este retrato, Femme espagnole, aúna la influencia del cubismo, que le lleva a una mayor sintetización, con una percepción o estilo propio más ligero y sutil, más armónico, que se aprecia ya en sus trabajos de 1917. Matisse no mezcla en el retrato de su modelo su figura con el ropaje, omite toda narrativa y toda psicología en el rostro de la mujer, carente de expresión.

La temática española, centrada en la mujer colorista, ataviada con mantilla, es recogida por Matisse y gran parte de los fauves e incluso por algunos expresionistas, fascinados por un cierto exotismo y por la amplia gama tonal que el tema les ofrece. Esta imagen es un reflejo de la Carmen que da título a la ópera dramática, con música de Georges Bizet y basada en el texto de Prosper Mérimée, estrenada en la Opéra Comique de París en 1875.

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