viernes, 16 de septiembre de 2022

Carteles NYFF 1963-2024

 La lista completa de los artistas del cartel de NYFF:

Larry Rivers, 1963

Saul Bass, 1964

Bruce Conner, 1965

Roy Lichtenstein, 1966

Andy Warhol, 1967

Henry Pearson, 1968

Marisol (Escobar), 1969

James Rosenquist, 1970

Frank Stella, 1971

Josef Albers, 1972

Niki de Saint Phalle, 1973


Jean Tinguely , 1974


Carol Summers, 1975

Allan D'Arcangelo, 1976


Jim Dine, 1977


Richard Avedon, 1978


Michelangelo Pistoletto, 1979

(No encontrado)


Les Levine, 1980


David Hockney, 1981


Robert Rauchenberg, 1982


Jack Youngerman, 1983


Robert Breer, 1984

Tom Wesselmann, 1985


Elinor Bunin , 1986

(No encontrado)

Sol Lewitt, 1987


Milton Glaser, 1988


Jennifer Bartlett, 1989


Eric Fischl, 1990

Philip Pearlstein, 1991

William Wegman, 1992

Sheila Metzner, 1993

William Copley, 1994

Diane Arbus, 1995

Juan Gatti, 1996

Larry Rivers, 1997

Martin Scorsese, 1998

Ivan Chermayeff, 1999

Tamar Hirschl, 2000

Manny Farber , 2001

Julian Schnabel, 2002

Junichi Taki, 2003

Jeff Bridges, 2004

Maurice Pialat, 2005

Mary Ellen Mark, 2006

agnès b., 2007

Robert Cottingham, 2008

Gregory Crewdson, 2009

John Baldessari, 2010

Lorna Simpson, 2011

Cindy Sherman, 2012

Tacita Dean , 2013

Laurie Simmons, 2014

Laurie Anderson, 2015

Apichatpong Weerasethakul, 2016

Richard Serra, 2017

Ed Lachman y JR, 2018

Pedro Almodóvar, 2019

John Waters, 2020

Kara Walker, 2021

Nan Goldin, 2022

Jim Jarmusch, 2023
David Byrne, 2024

jueves, 15 de septiembre de 2022

New York Flim Festival 1963

 

Primer Festival de Cine de Nueva York (Cartel) , 1963

Litografía offset a 4 colores
sobre papel nacional
116,84 cm x 76,2 cm (46 pulg. x 30 pulg.)


Larry Rivers (1923-2002) estudió composición musical en la Juilliard School of Music (1944-1945) antes de asistir a la escuela de Hans Hofmann en Provincetown, Massachusetts (1947-1948). Al regresar a Nueva York, se graduó en la Universidad de Nueva York (1951) después de estudiar con William Baziotes. Pero a pesar de la influencia de estos dos defensores de la abstracción, desarrolló su propia marca distintiva de realismo figurativo que a menudo se asocia con el arte pop. Rivers recibió su primera exposición individual en la Galería Jane Street (1949); junto con Grace Hartigan, fue seleccionado por Clement Greenberg y Meyer Schapiro para su inclusión en Talent: 1950 en Kootz Gallery.

Rivers fue el primer artista invitado a trabajar en la ULAE; cuando llegó en 1957, las condiciones mínimas de trabajo incluían una sola imprenta e impresores a tiempo parcial. Su primer proyecto, con el poeta Frank O'Hara, titulado Stones, 1957-1960, cumplió el objetivo de Tatyana Grosman de animar a artistas y escritores a colaborar en el estudio. Grabados posteriores, como French Money, 1963 y Lucky Strike II, 1963, muestran a Rivers desarrollando la figuración históricamente alusiva por la que es más conocido. A medida que se desarrolló la sofisticación de Rivers como grabador, también lo hicieron las habilidades técnicas de las instalaciones y el personal de ULAE; y el artista amplió sus grabados para incluir construcciones escultóricas en la litografía tridimensional Diana con poema, 1970-1974. En 1967 Rivers inició una colaboración con el escritor Terry Southern. El burro y el amor, 1967-77, es un libro complejo de cincuenta y dos litografías que tardó años en completarse. En 1983 Rivers completó la litografía de once colores Garbo Grosman como homenaje póstumo a Tatyana.

Vasos y frutas

 

Vasos y frutas

Pablo Picasso

España, 1908

Museo: Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid (España)

Técnica: Óleo (27 x 21,6 cm.)


Bodegón protocubista.

Escrito por: Miguel Calvo Santos

En otoño de 1808, Picasso ya había pintado Las Señoritas de Aviñon, inaugurando oficialmente el Cubismo. Pero tras eso, en plena confusión después de ese revolucionario terremoto, y entre efluvios del opio en el que Max Jacob y Apollinaire le habían introducido, Picasso empieza a pintar tablillas de naturalezas muertas ocres, verdes, grises y marrones, a experimentar con el abandono de la perspectiva, la fragmentación de los planos, la simplificación de las formas.

Vasos y frutas forma parte de esa serie de experimentos. Bodegones claustrofóbicos en los que pretende darle rigor al cubismo, todavía en pañales. Con Cézanne siempre en mente, investigando la relación entre los cuerpos y el espacio circundante, difuminando la separación entre figuras y fondo, Picasso hace uso de formas cada vez más geométricas.

Por su taller se pasaba mucho Braque, y juntos colaborarían en la creación de un nuevo tipo de arte nunca visto, aunque siempre intuido, latente a lo largo de la historia del arte. Solo tenían que escavar un poco más para descubrir algo nuevo, como una vieja reliquia de otro planeta en una tumba egipcia.

Casi escultórica, con esos volúmenes robustos, es como si esta pintura quisiera dar solidez a un movimiento que iba a convertirse en una de las vanguardias más famosas de la época.

lunes, 12 de septiembre de 2022

Nubes de verano

 

Nubes de verano

Emil Nolde

Alemania, 1913

Título original: Sommerwolken

Museo: Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid (España)

Técnica: Óleo (73,3 x 88,5 cm.)


Preludio del otoño.

Escrito por: Miguel Calvo Santos

El expresionista alemán Emil Nolde (miembro destacado de Die Brücke) se fue de viaje al Pacífico Sur en 1913, como un miembro más de la una expedición antropológica para observar y documentar a las gentes de Nueva Guinea y sus costumbres. Fue un viaje largo, y Nolde tuvo tiempo de sobra de practicar su arte, a veces apuntes en libretas, otras cuadros más o menos acabados, y en alguna ocasión, como en este caso, estudios que por su encanto e interés se convierten de simples bocetos en obras de arte con entidad y robustez.

Hay que tener en cuenta que a Nolde le encantaba el mar. Solo con verlo se inspiraba. Nunca era el mismo mar, estaba siempre en constante cambio, y eso para un pintor de paisajes, eran infinitas posibilidades.

Tosco como era, Nolde muestra este mar con un empaste de lo más grueso. Despues de todo, un expresionista no estaba obligado a «pintar bonito». Nolde le da caña al pincel, y consigue que esas olas del mar parezcan un poco furiosas.

Ayudan, por supuesto, esas nubes del cielo, un poco amenazantes. Anuncian tormenta, anuncian el final de un verano de aguas tranquilas y sol radiante. El otoño, tan necesario como el resto de estaciones del año, pide el relevo.

Esta obra, Sommerwolken, fue confiscada por las autoridades nazis en 1937. Ya sabéis que Nolde era uno de esos artistas degenerados…

miércoles, 7 de septiembre de 2022

Café en la Plaza de la República

 

Café en la Plaza de la República

Edouard Cortès

Francia, 1920

Título original: Le Café Balthazard, Place de la Republique

Museo: Rehs Galleries, Inc., Nueva York (Estados Unidos)

Técnica: Óleo (45,72 x 65 cm.)


Postal de París.

Escrito por: Emilia Bolaño

Si hay un pintor de París, ese es Edouard Cortès. Pintó la ciudad más de 300 veces (y al parecer existen más de 400 obras falsificadas con su firma), y en sus lienzos dejó reflejadas sus plazas, sus calles, sus boulevares, sus gentes, su luz… Pintó París con sol, con lluvia, con nieve, con niebla… La pintó amaneciendo, por la tarde y por la noche.

Estos paisajes urbanos demuestran que París era la musa de Cortès.

En este caso vemos el Café Balthazard, ubicado en la Place de la Republique. Con su estilo postimpresionista de pinceladas sueltas y vibrantes, Cortès representa este emblemático lugar en un momento mágico del día, cuando va a anochecer y se encienden las luces.

Vemos un típico contraste de los cuadros de Cortès: la luz natural vs.la luz artificial, y la magia del arte hace que el cuadro parezca estar iluminado por sí mismo.

Vemos también otra característica del pintor… Raro es que en sus paisajes urbanos no aparezca el bullicio de los parisinos. La gente forma parte fundamental del paisaje. Figuras apenas dibujadas, pero vivas y vibrantes, en movimiento (mirad los coches de caballos o el ciclista de la derecha, por ejemplo).

Los cuadros de Cortès son las perfectas postales de París.

sábado, 3 de septiembre de 2022

El Beato Ranieri libera a los pobres de la prisión

 


El Beato Ranieri libera a los pobres de la prisión

¿Es un pájaro…?¿Un avión…?¿Superman, quizás…? No. Es el beato Ranieri.

Sassetta

Italia, 1437

jueves, 1 de septiembre de 2022

Retrato de George Dyer en un espejo

 

Retrato de George Dyer en un espejo

Francis Bacon

Irlanda, 1968

Título original: Portrait of George Dyer in a Mirror

Museo: Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid (España)

Técnica: Óleo (198 x 147 cm.)


Bienvenidos a la raza humana.

Escrito por: Miguel Calvo Santos

George Dyer fue el amante (y modelo) de Bacon durante años. Aparece en varias pinturas del maestro como arquetipo perfecto del ser humano del siglo XX: confuso, distorsionado, espasmódico, vulnerable, agitado, solo…

Como diría Snake Plissken, icono creado por John Carpenter: Bienvenidos a la raza humana.

Dyer (1934–1971) era un personaje sórdido, tan del gusto del pintor. Un ex-criminal casi analfabeto, que acabó suicidándose con una sobredosis. Juntos se emborrachaban, se pelaban y se amaban con la misma violencia e intensidad que en las pinturas de Bacon.

Aquí aparece retratado por partida doble, mirando su propio reflejo en el espejo de extraños diseño (Bacon había sido diseñador de muebles). No se sabe cual Dyer está más distorsionado, si el «real» o su gemelo reflejado. En el fondo es igual.

Sentado en esa silla giratoria frente a un espejo, es el perfecto ejemplo de los retratos de Bacon: pura carne en descomposición y agitamiento. Pura vulnerabilidad. Es un retrato del interior del personaje… pero del interior físico. Casi como darle la vuelta a un calcetín, Bacon vuelve a sus retratados del revés, enseñándonos sus vísceras, borrando las facciones de sus rostros.

Y sin embargo, si vemos fotografías de Dyer, llama la atención el asombroso parecido en estos retratos. A pesar de toda esa deformidad, podemos reconocer al reatratado. Quizás mejor que en la foto.

«Mi ideal sería coger un puñado de pintura y lanzarla sobre la tela con la esperanza de que el retrato estuviera ahí».

Francis Bacon