domingo, 10 de julio de 2022

El caballero molesto de Berthold Woltze

 

El caballero molesto

Este irritante personaje está haciendo llorar a la pobre chica.

  • Título original: Der lästige Kavalier
  • Colección particular
  • Técnica: Óleo (75 x 57 cm.)
  • Escrito por: Emilia Bolaño

Creo que a todas nos ha pasado: un señor molesto que viene a decirnos cosas inapropiadas en momentos inapropiados. Una situación incómoda para todo el mundo menos para el «caballero» de turno, al que parece muy divertido invadir la intimidad de la joven echándole su asqueroso humo del cigarro. Y todavía hay quien defiende a estos personajes con excusas como «ya ni se puede decirle guapa a una chica por la calle, que nos denuncian». Ojalá…

La chica del cuadro aguanta el tipo como buenamente puede, ignorando los avances de este dandy baboso. Además por su vestimenta oscura podemos interpretar que la joven está de luto. Una lágrima recorre su mejilla quizás por su pérdida, o a lo mejor por comprobar que hay en el mundo especímenes como este tipo, dispuestos a todo al ver una oportunidad.

Todas estas especulaciones por nuestra parte, espectadores, son típicas de las pinturas de este autor, muy de moda en el siglo XIX y denominadas «imágenes problemáticas». Son escenas de una enorme carga narrativa y el pintor Berthold Woltze se especializó en este subgénero que llega a ilustrar ya no una situación concreta sino un problema social de carácter atemporal, como en el caso de este Caballero molesto.

sábado, 9 de julio de 2022

Heroínas de Cecilio Pla Gallardo

Heroínas

Las verdaderas heroínas de la guerra de Cuba son ellas.

Retrato del artista: Cecilio Pla Gallardo

España, 1897 

Museo: Museu de Belles Arts, Valencia (España)

Técnica: Óleo

Escrito por: Rodrigo Montera

Pareciera que los soldados que caminan detrás de estas cinco mujeres vinieran de otro mundo. Y puede que sea cierto: que la guerra sea otro mundo. Sin embargo uno de ellos sostiene una guitarra… Porque allá de donde vienen, a pesar de todo, también se canta.

La música también es otro mundo, como la guerra, la juventud o la espera. Por eso mismo este cuadro, además de ser postal, es universo. Galaxia costumbrista donde hombres y mujeres vuelven (o se alejan) del hogar y de la patria, cualquiera que esta sea.

«Heroínas» se titula este cuadro del valenciano Cecilio Pla y Gallardo.

La mujer de la izquierda, con la inclinación de su cuerpo, nos hace mirar hacia la puerta. Los cuerpos, además de cuerpos, son direcciones, flechas y caudales. El velo de ella, además de ser punta de lanza, es una hermosa transparencia, no por nada el artista fue, durante muchos años, maestro de Estética de Color en la Escuela de Bellas Artes de Madrid. Los cinco tocados son, en realidad, lecciones de luminismo.

Las cuatro heroínas restantes, a diferencia de la primera que nos guía con su mano, nos conducen con sus miradas a sus preocupaciones y debates internos: una reza, dialoga con el silencio de dios; otra más lee, dialoga con el silencio del mundo, ¿de ahí que su abstracción sea más cálida?

Otra, con las manos tensas, indaga con la vista lo que otra heroína piensa sobre lo que está a punto de suceder, no solo en los instantes más próximos, sino para el resto de sus vidas porque intuye que, después de que se levante de ese banco, la vida será más dolorosa.

Las cinco mujeres, con sus gestos y miradas, nos revelan que, a pesar de compartir uniforme, juventud y espera, tienen modos distintos de temer y manifestar el heroísmo, como cualquiera de nosotras.

jueves, 7 de julio de 2022

Marc Chagall Bielorusia, 1887–1985

Marc Chagall

Bielorusia, 1887–1985

Marc Chagall fue uno de los artistas más inclasificables de los primeros años del siglo XX. Evidentemente su obra tiene mucho de surrealismo, pero su personalísimo uso del color y las formas lo vinculan al expresionismo ruso y al cubismo que descubrió en Francia, país que lo adoptaría.

Chagall es pues, uno de esos artistas difíciles de ubicar en un estilo concreto, aunque son visibles (por no decir explícitas) sus influencias, que él mezcla natural y elegantemente.

El artista nace en una aldea bielorrusa, pero cuando descubre su vocación siente la necesidad de viajar a París, donde entra en contacto con las primeras vanguardias. Regresa a Rusia y participa activamente en la Revolución Rusa pero acaba volviendo a París, donde se reúne con otros artistas emigrados judíos como Modigliani.

Su obra fluctúa entre realidad y fantasía, entre los símbolos del folclore popular ruso y el subconsciente. La infancia es la fuente de la que bebe y su obra está teñida de melancolía y recuerdos de su niñez, cuando era realmente feliz.
Su origen judío lo hizo profundizar en la tradición de su pueblo así como en las costumbres de su Bielorrusia natal, pero este gusto por la tradición ancestral no impidió que abrazara todo tipo de vanguardias para conseguir un estilo personal e inclasificable.

El arte es el esfuerzo incesante por competir con la belleza de las flores… sin triunfar jamás.

miércoles, 6 de julio de 2022

Jovellanos pintado por Goya

Retrato de Jovellanos

Goya pinta a su amigo.

Retrato del artistaFrancisco de Goya


España, 1798

Título original: Gaspar Melchor de Jovellanos

Museo: Museo del Prado, Madrid (España)

Técnica: Óleo ( 205 × 133 cm.)

Escrito por: Miguel Calvo Santos

A finales del XVIII, los retratos de Goya eran muy valorados, y su clientela fue creciendo cada vez más. La sociedad madrileña se mataba por ser pintada por el retratista de moda. La fiebre llegó a tal punto que incluso empezaban a circular falsos Goyas, pinturas que intentaban imitar el estilo del aragonés, a veces hasta falsificando su rúbrica. Alguno debe de andar por ahí hoy en día sin saberse si es auténtico.

Los motivos de esta fiebre goyesca eran evidentes: el pintor captaba a la perfección la fisionomía de sus retratados (llegando a menudo a mejorarlos, aunque sin pasarse de la raya), pero también captaba de manera sorprendente su psicología, y con cuatro elementos más, su estatus social, profesión, ideología o incluso estado civil.

El poeta de la época Francisco Gregorio de Salas llega a decir que Goya saca los retratos más naturales que la naturaleza misma.

Un ejemplo es el retrato de su amigo y mentor Gaspar Melchor de Jovellanos, el intelectual ilustrado que intentó —sin éxito— sacar a España de las fauces de la ignorancia y la sinrazón tan enquistadas todavía hoy.

Fue ministro, pero poco duró. Jovellanos se topó con una poderosa enemiga: la Inquisición española, una institución que no quería que este listillo introdujera ideas demasiado progresistas en un país que era su coto privado de trapicheos y corruptelas.

Goya retrata a Jovellanos melancólico y pensativo, casi derrotado. Aparece rodeado de libros y papeles, como hombre sabio que era (ahí al fondo está presente la estatua de Minerva, diosa de la sabiduría), pero compungido apoyando su cabeza en la mano, quizás consciente de que su país se iba a resistir en aceptar a «la razón».

martes, 5 de julio de 2022

Ulises y las sirenas

 

Ulises y las sirenas

Ni los pájaros de Hitchcock.

Título original: Ulysses and the Sirens
Técnica: Óleo (100,6 x 202 cm.)


Como podemos comprobar, en esta pintura de Waterhouse no hay ni rastro de las típicas sirenas mitad pez-mitad mujer. Aquí son mujeres pájaro revoloteando alrededor del barco de Ulises.

Hay que aclarar esto, como tuvo que aclararlo Waterhouse en la Royal Academy de Londres, ya que nadie se enteraba de nada. Pero en la antigüedad griega, las sirenas se representaban así. Waterhouse se inspiró en las cerámicas saqueadas del British Museum, y vemos claramente el famoso episodio de la Odisea de Homero con mujeres pájaro y no mujeres pez.

Homero nos cuenta como las sirenas hechizaban a los marineros con su canto. Si la tripulación escuchaba estos sonidos hipnotizantes estrellaban la nave contra las rocas y se comían a la gente. Por eso, Ulises decide tapar los oídos de sus marineros con cera (para que quede claro, Waterhouse les venda la cabeza también), pero el muy curioso quiere escuchar el canto de las sirenas y vivir para contarlo, por lo que pide que lo aten al mástil del barco.

Así vemos a las mujeres-pájaro sobrevolando el barco mientras hacen sus cantos de sirena, la tripulación intentando ignorarlas para salir de ahí con vida (mirad al de venda roja medio hipnotizado por una sirena posada en el barco) y Ulises escuchando todo consciente de que, si no llega a estar atado, sucumbiría y serviría de banquete para estas criaturas.

El cuadro es impresionante en todos los sentidos (como la mayoría de pinturas de este señor). No era fácil colocar a tanta gente en ese barco, pero Waterhouse lo hace de maravilla, y además usando su característico colorido y las típicas caras de las mujeres de sus pinturas.

lunes, 4 de julio de 2022

Retrato de Carlos V a caballo

 


Carlos V en la Batalla de Mühlberg

El héroe solitario.

Retrato del artistaTiziano

Italia, 1548

Título original: Ritratto di Carlo V a cavallo

Museo: Museo del Prado, Madrid (España)

Técnica: Óleo (335 x 283 cm.)

Escrito por: Ciprián Carnota

El emperador del Sacro Imperio Romano, Carlos V (Carlos I de España) es representado sobre su caballo, tras acabar con el protestantismo en la batalla de Mühlberg. ¿Un Chuck Norris con prognatismo se cargó él solito a todos los luteranos…? No, simplemente contaba con uno de los ejércitos más poderosos del planeta en ese 1547, pero Tiziano, muy listo y pelota él, dejó bien claro quién era el general, y de paso disimuló un poco la mandíbula saliente típica de los Austrias (eso es el prognatismo).

Lo cierto es que los luteranos se estaban convirtiendo en un problema religioso, político y social para el monarca, y decidió acabar con el problema con sus 44.000 soldados de infantería (los famosos tercios) y 7000 de caballería. Los protestantes contaban con una fuerza parecida, así que ya os podéis imaginar la pedazo de batalla que se libró a orillas del río Elba.

Los soldados de Carlos V tuvieron una ventaja clara: atacaron de noche pillando desprevenido al enemigo que se creía a salvo tras inutilizar los puentes y el emperador se convirtió en un héroe, cosa que refleja Tiziano a la perfección con sus pinceles.

Armonía cromática, destellos rojos y ese amanecer en el fondo para convertir a Carlos V en una suerte de super-héroe con su brillante armadura. Y como véis, no hay rastro del enemigo. A Tiziano le pareció más razonable y elegante retratar sólo al máximo vencedor y un símbolo como la lanza, que evoca a la que utilizó San Jorge para matar al dragón (los herejes).

Los artistas barrocos, años después, tendrían muy en cuenta esta obra.

domingo, 3 de julio de 2022

Tríptico de Navidad

 

Tríptico de Navidad

Navidad surrealista.

Retrato del artistaLeonora Carrington

Reino Unido, 1989

Título original: Nativity (triptych)

Museo: MCA, Chicago (Estados Unidos)

Técnica: Óleo (60,6 x 137,8 cm.)

Escrito por: Miguel Calvo Santos

Leonora Carrington se crió en una familia muy, muy católica. Y de niña estudió en varias escuelas de monjas de las que fue sistemáticamente expulsada por su actitud rebelde.

Una mujer así no tenía lugar en estrictas instituciones para señoritas católicas inglesas. Leonora estaba más a gusto pintando y escribiendo sus extrañas ideas, y sabía que estas serían bien acogidas en París a donde se fugó a los 19 años.

Ahí Leonora conoce a Max Ernst, 26 años mayor que ella, y se rodea de la flor y nata del surrealismo europeo. Así inicia una carrera como artista surrealista. Sus padres no verían con buenos ojos ninguna de estas decisiones y no se lo perdonarían jamás, haciendo gala de muy poco catolicismo.

En 1940 Ernst es capturado y enviado a una campo de concentración. Carrington consigue huir de Francia y después a la muy, muy católica España, donde vuelve a tener problemas con las instituciones religiosas. En este país, gobernado por el nacional-catolicismo de Franco, fue violada por una manada de requetés, anestesiada e inmediatamente recluida en un hospital psiquiátrico de Santander donde la diagnosticaron como «irremediablemente loca». Su padre estaba al corriente del internamiento.

Recomendamos desde aquí su libro Memorias de abajo, donde la pintora relata con pelos y señales sus escalofriantes experiencias en esta institución psiquiátrica de la España fascista, en la que pasó medio año de infierno bajo el yugo y las flechas del psiquiatra psicópata Luis Morales, amigo por cierto de Mengele. Por si quieren saberlo, hoy en día existe un parque en Santander con el nombre de este buen doctor. A la Carrington ni una placa.

Por suerte, Leonora consigue escapar a México y ahí va recobrando poco a poco el juicio arrebatado en España. Ahí lleva a cabo su brillante carrera como pintora y escritora. Con el tiempo parece incluso que vuelve a reconciliarse con la religión, tan presente en la cultura mexicana.

En los últimos años de su vida pintó este tríptico sobre el nacimiento de Jesús, aunque por supuesto adoptándolo a su personal lenguaje visual abarrotado de personajes oníricos y criaturas fantásticas. Un bestiario fascinante y sugestivo típico de la artista, donde figuras animalizadas adoran al Mesías como si fueran humanos. Un Belén surrealista (o más bien carringtoniano) que bebe de los trípticos medievales o renacentistas propios de El Bosco y de sus opiniones y vivencias personales relacionadas con su antigua enemiga: la religión.